Nacer de nuevo. By Fabian Massa.

Sobre Juan 3.1 - 3



       El pasaje cuenta que Nicodemo, un fariseo muy importante y miembro del Sanedrín (Consejo de Ancianos) fue a visitar a Jesús de noche, porque quería hablar con Él y le dijo:

—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.

3 —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.

      

       ¿Quién era Nicodemo?

       Nicodemo, era un ciudadano influyente y rico, después de la muerte de Jesús, el ayudo a José de Arimatea a llevar su cuerpo a un sepulcro nuevo (sin estrenar, perteneciente a la familia de José de Arimatea) y llevo cien libras (unos cuarenta y cinco kilos) de ungüento fino de especias y aloes para cubrir el cuerpo del Maestro antes de envolverlos en la mortaja de lino fino (Jn. 19.39). Estos ungüentos y la mortaja de lino costaban una suma muy importante de dinero. Jesús vivió humildemente, pero fue enterrado como un hombre rico, para que se cumpliera la profecía (Is. 53.9).


       Jn. 3.1 dice que Nicodemo además era fariseo. Los fariseos eran una secta religiosa ultraconservadora: Para el judío, la Ley (el Pentateuco) es lo más sagrado del Mundo, ellos  sostienen que en la Ley un hombre puede encontrar la dirección en la que debe caminar en su vida diaria, meditando en ella. Ahora bien, hay temas que en la Ley se tratan a grandes rasgos, por ejemplo el mandamiento de cesar el trabajo en sábado. Con el tiempo, las nuevas generaciones quisieron buscar una interpretación detallista sobre que es  “trabajo” según la Ley: ¿Es trabajo hacer un nudo? Esto que parece una tontera, para los Escribas que eran ultra religiosos era una cuestión de vida o muerte: Para sujetar sus túnicas usaban cinturones que se fijaban con un nudo. Después de meditar y discutir entre ellos profundamente, establecieron que atarse el cinturón no era pecado. Sin embargo hacer el mismo nudo del cinturón en una soga era pecado. ¿Qué pasaba si un fariseo necesitaba por fuerza mayor atar algo? Utilizaba una estratagema legalista: En lugar de hacerlo con una cuerda, lo hacía con un cinturón, dado que hacer nudos en el mismo no era violar el sábado. Los Escribas interpretaban la Ley y luego volcaban sus conclusiones en la Mishná (la Ley comentada), que con el tiempo llegó a tener casi tanto peso como la Torá misma. Los fariseos[1] se comprometían a vivir de acuerdo a estos complejos sistemas de reglas establecidas por los Escribas. Hoy en día para un judío ortodoxo es pecado hacer cualquiera de las siguientes cosas en sábado:

        I.  Prender o apagar la llave de la luz

      II.  Apretar el botón para llamar del ascensor, o marcar los botones de los pisos es pecado. Sin embargo, si el ascensor abre y cierra sus puertas y para en todos los pisos de manera automática, usarlo no es pecado, por eso en Israel, en sábado los ascensores de los edificios se dejan en automático. Analicemos un poco este caso: Para los religiosos es pecado usar una máquina en sábado, porque hacerlo implica violar el reposo. Tocar el botón de llamada implica un gasto de energía, por lo tanto es considerado trabajo y hacerlo es violar el sábado. Entonces, ¿cuál es el artilugio para usar una máquina (trabajo) y no cometer pecado? Elemental Watson: Si el ascensor "anda solo" y el religioso simplemente se sube en el 5° piso y aparece  "milagrosamente"en PB, él aduce que no hizo "nada" es como si dijese: "Yo no fui, anda solo".

    III.  Abrir o cerrar una canilla

    IV.  Abrir o cerrar una puerta

      V.  Caminar más de ochocientos metros.

       Tan complejo sistema de leyes tradicionales llegaron a complicarles mucho la vida, tanto que tuvieron que implementar “artilugios legales” para burlar sus propias leyes, como diríamos en Buenos Aires: Hecha la ley, hecha la trampa.

       Era tanta la obsesión de los fariseos con la tradición que llegó casi a reemplazar a la Ley. Los fariseos se perdieron en los detalles, las minuciosidades, las explicaciones de las explicaciones de lo hartamente ya explicado y ya no pudieron distinguir la sabiduría que se encuentra encerrada en la Palabra de Dios, se habían perdido en sus propios caminos, como dice el profeta Isaías:

13 El Señor dice:


Este pueblo me alaba con la boca

y me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí.

Su adoración no es más que un mandato
enseñado por hombres. Isaías 29. NVI

       Jesús dice de ellos (entre otras cosas):

27 »¡Ay de ustedes, maestros (Escribas) de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. 28 Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad. (Ver todo el capítulo 23 de Mt.)


       Además Jesús dijo a sus discípulos refiriéndose a los religiosos, a quienes trata de hipócritas:

2 Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Mateo 6.2 A NVI

5 Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Mateo 6.5 A NVI

5 Todo lo hacen para que la gente los vea: Usan filacterias grandes y adornan sus ropas con borlas vistosas; 6 se mueren por el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 y porque la gente los salude en las plazas y los llame “Rabí”. Mateo 23.5 – 7 NVI

       Entender todo esto es necesario para:

a.      Poder hacer un “perfil” aproximado de  un fariseo como Nicodemo, y entender todas las trabas que tuvo que vencer para atreverse a reconocer en Jesús a un verdadero maestro y Varón de Dios.

b.      Para entender porqué Jesús le dijo que si quería ver el Reino de Dios era necesario que dejara todo ese sistema religioso inservible (nacer de nuevo). Nicodemo estaba impresionado por los milagros y las señales de Jesús y para Jesús eso era lo natural: vivir en el Poder del Reino. Jesús quería que Nicodemo entienda que el mayor milagro era entrar al Reino y no las señales.

c.       El poder presentar señales de parte de Dios es la consecuencia de estar en el Reino.

d.      Para poder entrar el Reino, primero era necesario que lo vea, es decir que reconozca  la diferencia entre religiosidad y relación con Dios.     

      

       Para entrar en el Reino necesitamos ser libres de la religiosidad:

        I.  No sirve de nada leer mucha Palabra sino tomo el trabajo de entenderla. Tomemonos en serio la Escritura.

      II.  No sirve de nada entender la Palabra si después no la pongo por obra. Seamos hacedores de la Palabra.

    III.  No sirve de nada ir a un grupo o célula durante veinte años si no entiendo que necesito una relación con Dios. No sirve de nada tomar la mamadera espiritual durante veinte años. ¿Hasta cuándo vamos a estar escuchando la misma lección de célula sin entenderla y ponerla por obra? Pongamonos las pilas, por favor!

    IV.  No sirve de nada llenarme de actividad en la iglesia si no tengo un tiempo de comunión verdadera con Él. Apartemos un tiempo para Dios.

      V.  No sirve de nada si no entiendo que en realidad no "debo orar", YO NECESITO ORAR!

    VI.  No sirve de nada que tenga diez células a cargo si no soy sacerdote de mi casa.

  VII.  No sirve de nada asistir a todas las reuniones si no tengo una búsqueda personal para entender.

VIII.  No sirve de nada hacer mil cosas si no entiendo mi llamado.

    IX.  No sirve de nada liderar un grupo si no puedo ministrar en el consejo del Altísimo o no ministro según el llamado de cada miembro.

      X.  No sirve de nada crecer dentro de una estructura humana solo por figurar en todos los eventos que hay, por aparecer en todas las fotos y en todos los videos.

    XI.  No sirven de nada los títulos que tenga dentro de la iglesia, y que me siente en los primeros asientos, y que me llamen “Anciano” y me pongan a orar al frente si no tengo una relación con Dios.

  XII.  En fin, no sirve de nada tener una apariencia frente a la congregación o frente al mismo pastor de la iglesia si para Dios soy un desconocido.

       Por eso Jesús dijo:

21 No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”. Mt. 7 NVI

       Porque al fin y al cabo, lo único importante es entrar al Reino y tener una relación con Dios. Yo oro para que todos lo que Dios me dio entren y ninguno se pierda.



[1] Los fariseos conformaban una secta religiosa - política que se comportaban como una hermandad. Su número no sobrepasó nunca los seis mil miembros y para poder ingresar era menester ser presentado por dos miembros activos de la hermandad. Comentario del N. T. Barclay página 397

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