La bendición viene por la obediencia a Él. By Fabian Massa.


Sobre Dt. 28.1 – 14 y Mt. 6.25 - 33

A. Lo más anhelado por los hombres de todos los tiempos es lo que Dios tiene reservado para aquellos que lo buscan:

I. Para el que escucha y pone por obra la Palabra de Dios:





1Si realmente escuchas al Señor tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el Señor tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. 2 Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:


II. Que las cosas nos vayan bien en cualquier lugar en donde estemos:


3 Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo.



III. Que nuestra descendencia sea sana y próspera:

4 Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado,los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.


IV. Que en nuestro hogar haya pan, abrigo y seamos guardados al salir de casa:

5 Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar. 6 Bendito serás en el hogar,y bendito en el camino.


V. Que nuestros oponentes no puedan vencernos:

7 El Señor te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.




VI. Que podamos tener tanta abundancia que podamos establecer reservas:

8 El Señor bendecirá tus graneros, y todo el trabajo de tus manos. »El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado.

12 El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.


VII. Ser adoptados por Dios como pueblo suyo:

9 El Señor te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos.




VIII. Que nos tengan respeto:


10 Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del Señor.


IX. Que ocupemos una posición importante:


13 El Señor te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del Señor tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado. 14 Jamás te apartes de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses. Dt. 28.1 – 14, NVI.






B. La prosperidad como consecuencia de la obediencia a Dios


Cristo enseñó que nuestro Padre que está en los Cielos sabe de qué cosas tenemos necesidad (Mt. 6.31B) y que si Él provee para cada una de sus criaturas, cuánto más para sus hijos que lo buscan (Mt. 6.25-26). Por eso no debemos temer, sino confiar que Él cuida a los que buscan caminar en su voluntad (Mt. 6.25 – 31).



Jesús nos recuerda que para gozar de todas las bendiciones que vimos en Dt. 28.1 – 14 necesitamos cumplir con la premisa de seguir las instrucciones de Dios:

33 Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. 34 Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. Mt. 6.33, NVI


C. El verdadero Evangelio de la Prosperidad


¿Cómo se llega entonces a ser prospero?



Obedeciendo a Dios en nuestro diario vivir, en esto consiste “Buscar primeramente el Reino de Dios y su Justicia”. La vida de bendición no depende de las declaraciones vacías, es decir repetir versículos como si fueran una “declaración mágica” (Mt. 67 – 8).

Las “Declaraciones de Poder” desde el púlpito tampoco nos traerán prosperidad ni bendición, a menos que comencemos a caminar en la obediencia a la Palabra. Últimamente se ha hecho todo un abuso del “poder de la Unción” y de los dones carismáticos, como si fuesen la panacea universal, la cura de todos los problemas; pero esto es anti bíblico. La prosperidad viene de dar culto a Dios y no al pastor.

Es hora de volver a la sana doctrina, es hora de volver a la Palabra de Dios.

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