De la Cruz no se habla. By Fabian Massa.

Un amigo muy querido me preguntó por qué no se predica de la Cruz, lo cual, lamentablemente es cierto. Y por falta de predicación de algo tan trascendente como la cruz, muchos hermanos no entienden el propósito ni el porqué del sacrificio de Cristo.




En las redes sociales se pasan mensajes como estos:



Un mensaje propio del “evangelio de la Prosperidad” donde Dios sirve la “solución” a todos nuestros problemas sin que tengamos que hacer nada, tal cual lo resalta el mismo cartel:” No voy a necesitar tu ayuda, relájate y no hagas nada”. Y lo peor es en menos de 2 hs 2230 personas manifestaron que les gustó y además 347 lo compartieron en su portal.



Declaraciones “Poderosas” de grandes pastores: “Declaro bendición en este 2013 para tu vida, familia, iglesia, finanzas, un año de realizaciones y victorias. Este es tu año!!!!!!!”. La declaración no está mal, el tema es que generalmente omite que para eso uno debe caminar conforme a la voluntad de Dios. Entonces la gran mayoría entiende que con la declaración del pastor ya está todo hecho, que todo nos vendrá servido porque el “Ungido” lo soltó y no hace falta que cambiemos nada, que mejoremos nada…



Pero la Palabra de Dios dice que las cosas nos irán bien cuando pongamos en práctica Su voluntad, entonces sus bendiciones vendrán sobre nosotros (Dt. 28.1) Ahora casi no se ven twiter mensajes que indiquen que para conseguir acceder a las promesas te arrepientas de tu mala forma de vivir, pensar, hablar o proceder. 



Todo esto es porque no se predica la Cruz ni el arrepentimiento, ni para que Cristo murió por nosotros: Para que entremos al Reino.

Se le predica a la gente que Dios los quiere ayudar con sus problemas, lo cual es cierto, pero se está dejando de lado la salvación que viene por el arrepentimiento sincero (es decir el cambio de dirección) haciendo que se enfoquen en la solución de sus dificultades. 


Hemos transformado a Dios en un Service Delivery que tiene la obligación de solucionar TODAS mis cuestiones.


La verdad es que Cristo ya nos ayudó en la Cruz. Cristo ya se dio todo a nosotros, Él murió para que nosotros tengamos comunión con el Padre y podamos acceder directamente a su Trono de Gracia. Y una vez allí, podamos orar y tomar del Reino lo que necesitamos.



Cristo pagó por nosotros para que seamos libres del pecado y de las acechanzas de este Mundo.

Cristo murió para que nosotros entremos al Reino, no solamente a la iglesia.


Uno de los comentarios que tuvo mi amigo a su pregunta “¿Y la Cruz?” fue: “¿A quien hay que mandar a la cruz ahora?” Quizá habría que explicarle a ese hermano que ahora no hace falta crucificar a nadie porque:


4 Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo *resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.

5 En efecto, si hemos estado unidos con él en su muerte, sin duda también estaremos unidos con él en su resurrección. 6 Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado; 7 porque el que muere queda liberado del pecado.

8 Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, confiamos que también viviremos con él. 9 Pues sabemos que Cristo, por haber sido *levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. 10 En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios. 11 De la misma manera, también ustedes considérense muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Ro. 6.4 – 10 NVI



Es hora de volver a la senda antigua, de dejar de lado la fama y la búsqueda de la popularidad, de dejar de tratar de tener la “Iglesia máis Grande do Mundo”. Es hora de volver a la predicación de Cristo, para que en vez de "juntar gente" juntemos redimidos por Cristo.

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