El Gobierno del Espíritu sobre el Cuerpo. By Fabian Massa.

Cuerpo, Alma y Espíritu vs. Espíritu, Alma y Cuerpo.


Gálatas 5. La vida por el Espíritu

16 Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. 17 Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. (NVI)
Si hoy le preguntamos a cualquier persona como está constituido el hombre, responderá:

1.      Cuerpo: En primer lugar, porque hoy toda nuestra cultura da culto al cuerpo. Cuando se habla de lo que hace bien, en el 90% de los casos está referido al físico:

·         Salud del cuerpo: Deporte, vida sana, vitaminas, dietas, complementos.
·         Esparcimiento del cuerpo: Aire libre, sol, playa.
·         Mimos al cuerpo: Comidas, golosinas, sexo rápido. Todo lo que al cuerpo le da placer. Si te gusta, es bueno!!!


2.      Alma: En segundo lugar se habla de aquellas cosas que gratifican el Alma:

·         Arte
·         Lectura
·         Prácticas físico – almáticas: Yoga, reiki, artes de meditación, etc…


3.      Espíritu: En esta cultura no hay lugar para el espíritu. El espíritu del hombre duerme.

Este gobierno del cuerpo sobre el alma y el espíritu, arrastran a la sociedad a vivir bajo pasiones desordenadas (Gal. 5.19 a 21). Cuando el cuerpo quiere algo y el alma le dice que no le conviene, el cuerpo se rebela en un berrinche caprichoso, se manifiesta (“manifiestas son las obras de la carne”) hasta que obtiene lo que quiere. Tal es el caso de los que están sumidos en vicios como el alcohol, el cigarrillo, la droga o cualquier otra adicción: Saben (su inteligencia – Alma- les dice) que es malo,  que les hace mal, que no les conviene pero ellos no pueden poner un fin a su adicción.

Se justifican diciendo cosas como estas:

·         Es así, que le voy a hacer
·         De carne somos…
·         Entiendanme, a mi me gusta….
·         Todo el Mundo lo hace…
·         De algo me tengo que morir…

Esta es la realidad del hombre caído, lo que quedó después de Gen. 3. Es importante entender esto para no caer en el error común de querer que la persona cambie. Hablarle a un adicto de lo que le hace mal es hablarle a su alma tiranizada por un cuerpo que le pide constantemente aquello que le agrada, y que si no se lo da  se manifiesta con tal violencia que puede ocasionar daños (síndrome de la abstinencia).

Pero las cosas no siempre fueron así, la Biblia dice que:

a.      Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, es decir perfecto. Gen. 1.26 – 27
b.      El espíritu del hombre estaba activo y tenía una comunicación cara a cara con Dios: En Gen. 2.15 a 17 podemos leer que Dios hablaba al hombre y este lo entendía perfectamente. El espíritu del hombre estaba alineado con el Espíritu de Dios.
c.       El alma estaba en gobierno del cuerpo y de toda la Creación.
d.      La Creación estaba glorificada: No había enfermedad, ni muerte, ni ningún tipo de corrupción ni en el hombre ni en la Creación. El cuerpo del hombre era templo del espíritu.

Esta realidad duró hasta Gen. 3. La serpiente (Satanás) le crea a Eva una “necesidad” de cambio, de independencia, sugiriéndole que va a estar mejor si le da a su cuerpo de comer la fruta del Árbol Prohibido. Eva codicia esa nueva realidad, come y el fruto envenena su cuerpo trayéndole corrupción a toda la Creación. Así entró la enfermedad y la muerte al Mundo.
Aquí se cambio el orden establecido por Dios y desde aquí el cuerpo empezó a gobernar al alma. El espíritu del hombre poco a poco fue durmiéndose, perdiendo todo contacto con Dios.


El pecado se transformó en un muro infranqueable entre Dios y el hombre.

59 La mano del Señor

no es corta para salvar,

ni es sordo su oído para oír.
2 Son las iniquidades de ustedes
las que los separan de su Dios.
Son estos pecados los que lo llevan
a ocultar su rostro para no escuchar. Is. 59. NVI


A.     Ministración desde el alma vs. desde el Espíritu


Hablarle desde nuestra alma al espíritu dormido del otro es inútil. Hablarle desde nuestra alma al alma del otro, siendo que está sometida a la tiranía del cuerpo es inútil. El cuerpo no nos querrá escuchar. ¿Qué hacer entonces? Debemos dejar lugar al Espíritu Santo que ministre en libertad. ¿Cómo hacemos esto? No hablándoles desde nuestra alma con consejos, con experiencias, con conocimiento científico (drogarte te  va a hacer mal) no porque sea malo, sino porque es inútil: NO NOS VA A ESCUCHAR.
Nosotros debemos ministrar con LA PALABRA de DIOS, por eso tanto insistimos en la lectura, el estudio, la meditación y la oración.

Solo Cristo puede sacar del pozo a los perdidos. El plan de salvación es sencillo: Explicarle al perdido que solo Dios puede ayudarlo a un cambio efectivo y permanente. Cristo restauró, mediante su sacrificio en la cruz, al hombre a la realidad de Gen. 1 y 2.
·         Cristo removió el muro que nos separaba de Dios a causa del pecado.
·         Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del Mundo. Jn. 1.29
·         Cristo es el único camino al Padre, Jn. 1.6

Cristo se despojo de ser Dios para ser uno más de nosotros, por eso Él dijo:

¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. Juan 14. NVI

Jesús está diciendo: Cuando yo les hablo y los ministro, no les hablo desde mi sabiduría, (desde mi alma) sino que yo les digo lo que dice mi Padre y Él es el que hace la obra. Jesús nos enseña cómo debe ser un buen líder: Ministrar desde lo sobre natural, desde la Palabra de Dios y nuestra seguridad es que Dios va a hacer algo.

Nuestros discípulos necesitan entender que es Dios quién los va a ordenar y a suplir, NO EL LIDER, NI EL SUPERVISOR, NI EL PASTOR. Debemos llevar a los nuestros a los pies de Cristo, el los va a apacentar.


Cristo viene pronto, que nos encuentre bien parados.

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