La Paz y la alegría del cristiano. By Fabian Massa.


A.     Introducción


        I.            El propósito de la Carta a los Romanos

El Apóstol Pablo escribe esta carta, con tres propósitos fundamentales:

1)      Comunicar a los hermanos de Roma de «algún don espiritual» (1.11). Él se había propuesto muchas veces viajar a esa gran ciudad, capital del Imperio que gobernaba casi todo el “Mundo Conocido”  (1.9–10,13, 15; 15.22–23)
2)       Reconfortar a los creyentes para que todos sean «mutuamente confortados por la fe» en Cristo (1.11–12).
3)      Para evangelizar y extender el Reino de Dios entre los romanos (1.15). Pablo, ante la imposibilidad momentánea de poder visitar Roma, decide enviar esta carta.
La epístola fue redactada probablemente alrededor del año 55, durante una permanencia de Pablo en la ciudad griega de Corinto.


     II.            El marco histórico
El Imperio Romano estaba bajo el gobierno de Nerón, a quien se lo asocia con a la tiranía, la extravagancia y toda suerte de vicios. Se lo recuerda por una serie de ejecuciones sistemáticas, incluyendo la de su propia madre  y la de su hermanastro Británico. Fue un implacable perseguidor de los cristianos. Los romanos en principio confundieron a los cristianos con “una nueva secta judía” pero luego comprendieron que se trataba de una religión independiente del judaísmo y totalmente diferente a todos los demás credos del Imperio. Los cristianos solo rendían culto a Jesús el Cristo, negándose a adorar al emperador como Señor de sus vidas. Esto para Roma era considerado “Alta traición” y se castigaba con la pena de muerte. De esta manera, además de las persecuciones sufridas a manos de los grupos religiosos judíos radicales,  se sumaron llevadas a cabo por el Imperio[1].
En este contexto, hay que recordar que los emperadores romanos se autoproclamaban “dioses” (Señor de Señores) y de hizo costumbre el erigir estatuas del emperador en las diversas ciudades del imperio. La obligación de los ciudadanos del Imperio era adorar o cuando menos arrodillarse ante las estatuas de los emperadores en las ciudades donde se encontraran. Los cristianos, tomando como principio el que Jesús es el único Señor de señores, y el único hijo del Dios verdadero, se negaban a tomar tales actitudes. Los romanos, antes que juzgar sus creencias, verían en estos gestos las actitudes de una rebelión política contra el imperio, lo cual originó varias persecuciones contra los cristianos en esa época.
Puesto que el cristianismo era considerado ilegal en el imperio, los cristianos debían ocultarse. Sus reuniones serían entonces secretas y son famosas las catacumbas romanas, donde los cristianos se reunían, aunque según los testimonios cristianos conservados, las catacumbas no eran el medio más utilizado para esconderse, ya que la mayor parte de las reuniones de culto, se haría secretamente en las mismas casas de los fieles. Para identificarse habrían utilizado símbolos que a ojos romanos no fueran evidentes, como el símbolo del Pez, que significaba para ellos Jesucristo, Hijo de Dios, Redentor.


 Donde:

I              Jesús; C              Cristo; Θ          Dios; U         Hijo; S Salvador


Jesucristo Hijo de Dios nuestro Salvador.
            Símbolo que se sigue usando hoy en día entre nosotros.

B.     Texto bíblico.

Romanos 5. Nueva Versión Internacional (NVI)Cristo nuestra Paz y tres motivos de alegría.
5 En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. 2 También por medio de él, y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. 3 Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; 4 la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza. 5 Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.
6 A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. 7 Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. 8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! 10 Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! 11 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.
Por creer que Jesús en la Cruz pago por nuestros pecados, ya estamos justificados delante de Dios y por eso tenemos paz. Y gracias a esta paz que recibimos de pura gracia podemos tener estos tres motivos de alegría:

1.     Nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios.


El historiador romano Suetonio (Roma 70 – 126) menciona las revueltas causadas en Roma en tiempo del emperador Claudio, quien gobernó Roma desde el año 41 hasta el 54. "por un tal Cresto", a quien cabe identificar con Jesús el Cristo, cuyas doctrinas debían haber sido divulgadas por emigrantes o esclavos judíos en Roma. La realidad de los creyentes en Roma durante estos años, estaba marcada por la inseguridad, la opresión, la persecución política y religiosa. Los cristianos sería perseguidos y condenados a morir Frente a este panorama desolador, Pablo conociendo esta realidad les enseña a enfocar su esperanza en la Gloria venidera en el Reino de Dios. De esta manera, ellos tendrían contentamiento en su presente al pensar el su destino de eternidad en la presencia del Señor.

El alegrarse (regocijarse, la RV60 dice Gloriarse) en la Gloria de Dios es un tema recurrente de Pablo:

4 Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! 5 Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. Filipenses 4.4 – 5. NVI.

Cristo está cerca, tanto porque su Venida a buscar la Iglesia puede ocurrir en cualquier momento (estamos entrando a la Semana 70) y también está cerca de todo aquel que lo busca con un corazón sincero.


2.     Nos regocijamos también en nuestros sufrimientos:


Cuando hacemos esto, se produce un milagro: Traemos a nuestro presente una parte de la Gloria que vamos a vivir eternamente en la presencia del Señor. No es que los problemas van a desaparecer, sino que nosotros podremos sobrellevarlos en paz y aún con buen estado de ánimo. La palabra que la NVI y la RV60 traducen sufrimiento (5.3) en el texto griego dice thilipis que literalmente quiere decir opresión. Pablo nos enseña que dicha opresión en el cristiano que se centra en Cristo, no produce derrota sino entereza de ánimo (hypomone): Es decir, una actitud que no solo resiste sino que vence activamente las pruebas.

La fe en Cristo nos da paz en medio de la tormenta. Y esta paz produce en nosotros esa amabilidad que es evidente a todos. En otro texto el Apóstol enseña:

6 No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4.6 – 7. NVI.

La Opresión y la persecución político – religiosa está vigente en muchos lugares del Mundo, veamos como ejemplo una noticia actual:
El miércoles 20 de Marzo de 2013, el sitio Christian Headlines, publicó un enlace de Mike Law, un misionero que subió a YouTube, un video casero, donde a un grupo de chinos cristianos, se les hace la entrega de unas de Biblias, las cuales son recibidas con desesperación, lágrimas, alegría y amor[2].
Si bien es cierto no se revela el lugar, donde se hizo la entrega y tampoco dónde se creó el video debe ser por motivos de seguridad, aunque por lo que se ve, parece que la entrega de estas Biblias se hizo a una célula familiar que posiblemente esté pastoreando Law, quien prefirió omitir detalles y destacar el valor que tienen las Biblias para los chinos cristianos.
Con los avances tecnológicos, miles de copias son llevadas en tarjetas de memoria a China, pero no parecen reemplazar la versión en papel.
En la China continental, la venta de copias de las Escrituras está prohibido por el gobierno, quien es oficialmente ateo. Hay informes que indican que muchísimas Biblias han sido confiscadas y muchas personas han sido detenidas por portarlas.
Muchas misiones se dedican a la ardua tarea de penetrar en el país más poblado del mundo, con copias para distribuirlas entre la iglesia clandestina, que está muy extendida en el país. Sin embargo, ante la persecución del gobierno, los chinos cristianos han hechos copias de la Biblias escritas a mano, pero por lo general, sólo los líderes tienen sus copias.
Hace años, David Aikman, autor de “Jesús en Beijing”, destacó la incongruencia del gobierno chino de prohibir la religión en el país, pero en las librerías comunes y corrientes pueden encontrarse libros de budismo, ateísmo, Islam, incluyendo el Corán, no así la Biblia.
Nuestros hermanos chinos encuentran alegría en tener una Biblia, tienen solaz en alimentarse del Pan de Vida.
           

3.     Nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, pues gracias a él ya hemos recibido la reconciliación.


Gracias a la Obra de Cristo en la Cruz tenemos paz para con Dios, estamos reconciliados con Él. Este hecho es transcendental para nosotros, estamos nuevamente reconciliados con Dios y esto nos trae muchísimas bendiciones:

        I.            A causa de esta reconciliación, podemos acercarnos confiados a su Trono de Gracia Heb. 4.16.
      II.            A causa de esta reconciliación, tenemos paz con Dios gracias a Cristo. Ef. 2.15
    III.            A causa de esta reconciliación, tenemos amistad y por ello nos vendrá bien y restauración. Job.22.21 – 23


21 »Sométete a Dios; ponte en paz con él,
y volverá a ti la prosperidad.
22 Acepta la enseñanza que mana de su boca;
¡grábate sus palabras en el *corazón!
23 Si te vuelves al Todopoderoso
y alejas de tu casa la maldad,
serás del todo restaurado.
Job 22.21 – 23 NVI.



[1] La persecución sistemática que hizo Roma de la Iglesia de Cristo comenzó en el año 50 y terminó en el año 313 d. C. cuando fue Legalizada (Edicto de Milán) y convertida en la “Religión oficial del Imperio” por el emperador Romano Constantino “El Grande.”

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