La "Mala Suerte" By Fabian Massa.

Hay gente que no encuentra "un lugar en el Mundo", que no puede mantener un trabajo o una relación por mucho tiempo. Gente que parece perseguida por la miseria y las desgracias. Este es un síntoma de la Iniquidad.


Rebeldía, Iniquidad y Pecado


El Principio de la Maldad


Así como “El principio de la sabiduría es el temor de Dios” (Prov. 1:7); el principio de la Maldad es la iniquidad, el torcer La Palabra. La iniquidad se puede ver desde varias ópticas, una de ellas es considerarla la raíz del pecado. Otra es verla como lo que queda contaminando todo luego del pecado. Ambas son correctas y se complementan.
5 El Señor descendió en la nube y se puso junto a Moisés. Luego le dio a conocer su *nombre: 6 pasando delante de él, proclamó:
   —El Señor, el Señor, Dios clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, 7 que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; pero que no deja sin castigo al culpable, sino que castiga la maldad (iniquidad) de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y la cuarta generación. Éxodo 34. (NVI)


Podemos apreciar como en este pasaje, hay una clara diferenciación entre iniquidad, rebelión y pecado. Vamos a estudiar en profundidad el significado de este versículo.
 
Iniquidad A. Verbo ´awah (5753), «hacer iniquidad». Este verbo se encuentra en la Biblia 17 veces. En arábigo tiene el significado de «doblar» o «desviarse del camino». Se usa a menudo como sinónimo de Maldad, «pecar», como en Sal 106.6: «Hemos pecado  como nuestros padres; hemos hecho iniquidad; hemos actuado impíamente » (rva).[1] Iniquidad = Maldad
INIQUIDAD   (Del latín: iniquitas -atis.) f. Perversidad, injusticia grande. Antónimo: bondad, justicia.

Engaño   (awav; 7723), «fraude, engaño; malicia; falsedad; vanidad; vacío».[2]  Este significado queda claro cuando iniquidad se usa en un contexto jurídico: «No te concertarás con el impío para ser testigo falso -  (Éx. 23.1 lba)[3]

Si tomamos la Iniquidad como raíz del pecado, la persona sabiendo diferenciar lo bueno de lo malo, es tentada por su propia concupiscencia, tuerce o relativiza el mandamiento para justificar el pecado. El hecho de saber lo bueno y optar por lo malo es en sí mismo rebeldía. Una vez cometido el hecho, (violación concreta del mandamiento) se da a luz el pecado, que lo que dice Santiago 1.14:
“…sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”.

Un ejemplo claro de esta situación:

 1Y la serpiente era más astuta que cualquiera de los animales del campo que el SEÑOR Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: "No comeréis de ningún árbol del huerto"?
    2Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
    3pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: "No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis."
    4Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis.
    5Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
    6Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió. Génesis 3 (La Biblia de las Américas)


Comentario del diccionario Caribe:

3.1 La serpiente es identificada en Apocalipsis 12.9 como el mismo Satanás, aquí en una forma corpórea. No está claro por qué escogió a la serpiente entre todos los animales... que Jehová Dios había hecho. Más adelante, el relato del AT menciona a la serpiente entre los animales inmundos (Lv 11). Es astuta, fuerte y escurridiza. Conque Dios os ha dicho: «Todo esto no es suficiente», sugiere el tentador. « ¡Puedes tener más!» La pregunta fue hábilmente reformulada: ¿De todo árbol?

3.2, 3 La respuesta de la mujer revela su inocencia original, pero la serpiente la hizo reconsiderar el asunto.
3.4 Esta descarada mentira puede ser traducida: « ¿Morir? ¡No moriréis!». Es decir, «Dios os ha amenazado falsamente con la muerte».

3.5 Seréis como Dios: La tentadora sed de poder puede ser inagotable, aun cuando la gente tenga cubiertas todas sus necesidades. Sabiendo encierra el significado de «experimentando»; lo cual hacía que el reto fuese ahora mayor: «Dios los está privando de algo bueno (la autonomía) para mantenerlos dependientes de Él».[4]

Iniquidad se llama también a lo que queda a causa del pecado, la herencia de la maldad. Volviendo a la narración de Génesis 3, podemos ver que las consecuencias de esos hechos siguen vigentes hasta hoy:
  14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.   15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3 (RV60)

 16 A la mujer dijo:

Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.


 17 Y al hombre dijo:

Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.   18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.  19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

En este texto se ve claramente que Adán, Eva y la serpiente pagaron las consecuencias de su pecado y también la “herencia de iniquidad” que dejaron como legado:
 Tal cual reza Lamentaciones 5.7 (NVI):
7 Nuestros padres pecaron y murieron, pero a nosotros nos tocó el castigo.
De esta manera cada generación hereda la iniquidad de sus antepasados y a esto agrega sus propios pecados, transfiriéndole a la generación siguiente una “Herencia de Iniquidad (Maldición)” aumentada.

Los hijos reciben de los padres (y demás antepasados) los rasgos, el color de la piel, la tendencia a ciertas enfermedades (herencia genética).

También reciben la herencia espiritual (que puede ser de bendición o de maldición [iniquidad]) y a esta hay que agregarle la herencia “Cultural familiar” (costumbres y gustos propios de la familia: comidas, música, etc.) y “Cultural Social” (costumbres, tradiciones y modismo del entorno social).


    Ten piedad de mí, Oh Dios, conforme a tu misericordia; 

    Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

  2 Lávame más y más de mi maldad, 

    Y límpiame de mi pecado.

    

 3 Porque yo reconozco mis rebeliones, 

    Y mi pecado está siempre delante de mí.

     4 Contra ti, contra ti solo he pecado, 

    Y he hecho lo malo delante de tus ojos; 

    Para que seas reconocido justo en tu palabra, 

    Y tenido por puro en tu juicio.

    

 5 He aquí, en maldad he sido formado, 

    Y en pecado me concibió mi madre. Salmos 51 (RVR 60)



La herencia de iniquidad marca una tendencia en la persona para hacer lo malo. En este salmo, el profeta marca la diferencia entre rebelión, pecado y maldad (iniquidad):

  • Verso 1: Reconoce sus rebelión natural hacia Dios y su Palabra. A él, cómo a nosotros, le costaba “sujetarse” al Señor.
  • Verso 2: A la maldad que le vino incorporada (iniquidad) David advierte que le ha sumado sus propios pecados.
  • Verso 3 y 4: David reconoce su estado y lo confiesa delante del Señor.
  • Verso 5: La iniquidad se hereda de los padres así como se heredan las demás características genéticas de los antepasados.


Somos libres del pecado[5] arrepintiéndonos, pidiendo perdón a Dios y a quien hemos ofendido, compensado la ofensa.

Somos libres de la rebeldía, cuando obedecemos La Palabra, entendiendo que el mandamiento es para nuestro propio bien.

¿Cómo ser libres de la Iniquidad?

El Señor es el que da la salida:
  Éxodo 34  — (a) El Señor, el Señor, Dios clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad, 7 que mantiene su amor hasta mil generaciones después, y que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado; (b)  pero que no deja sin castigo al culpable, sino que castiga la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y la cuarta generación Éxodo 34.5 (NVI)

En la parte “a” El Señor declara su compasión y fidelidad y que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado. En la parte “b” deja en claro que no deja sin castigo al culpable.
Todo aquel que se acerca a Dios, se arrepiente, corrige su forma de vivir y confiesa su pecado (por más grave que sea) halla perdón:

16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo mal o (arrepentirse); 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. 18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta (Confesarse): si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Justificación). RV60 Isaías 1.
Malvado entonces es aquel que no se arrepiente, no cambia, y no se acerca a Dios para ser limpiado. Sobre éste y sus generaciones recae todo el peso de la ira de Dios.
Un excelente ejemplo de confesión de culpabilidad y solicitud de perdón de iniquidad, rebelión y pecado lo encontramos en:

    2 en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Daniel 9  (Jer. 25.11; 29.10.)

Los setenta años estaban cumplidos, sin embargo la Nación todavía no había sido restaurada, faltaba que alguien se arrepienta y pidiera perdón por toda iniquidad, rebelión y pecado delante de Dios.

    3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.

Daniel sentía una gran carga por su pueblo y por su país, se humilla delante del Señor.

    4 Y oré a Jehová mí Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;
    5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.
    6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

Daniel confiesa la iniquidad, la rebelión y el pecado se todas las generaciones de Israel, el pide misericordia por todos. 

    7 Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.
    8 Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos.
    9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado,
    10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas.
    11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos.

En estos versículos Daniel nos enseña cual es la postura correcta delante del Señor: El profeta confiesa que tiene muy claro que la Nación esta en falta delante de Dios, que por Justicia no merece nada, (por eso clama por misericordia), y que Dios es Santo y Justo.

    12 Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén.

    13 (a) Conforme está escrito en la ley de Moisés[6], todo este mal vino sobre nosotros;

Daniel reconoce que el castigo de Dios sobre la Nación es Justo, no se queja ni le hace al Señor reproches.

(b) y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad.

Daniel confiesa que la Nación ha sido “malvada” al no haberse arrepentido ni haber buscado el perdón de Dios. (La maldad de que habla Éxodo 34 b)

    16 Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro.
    17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.
    18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
    19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.

Daniel clama por perdón y misericordia. Y el Señor lo escucha, durante el reinado de Ciro, Rey de Persia, Zorobabel fue enviado a reconstruir  Jerusalén y el Templo del Señor. (Libros de Esdras, de Nehemías y de Hageo).
Es muy importante estudiar la oración de Daniel, el profeta nos enseña a ubicarnos delante del Trono de Dios:
Daniel analizando la problemática de Israel, busca la solución en la Palabra, y estudia las profecías de Jeremías (verso 2).
En el verso 3 ora al Señor y lo busca en oración en una actitud de duelo (ayuno). Hay que entender porque debe ser el duelo: la motivación correcta es por haber pecado y ofendido a Dios y reconociendo que los problemas son consecuencia de nuestras malas decisiones.
37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado. RVR 60 Lamentaciones 3


La actitud madura frente al Señor es lamentarse del pecado y no quejarse por las consecuencias.

Daniel confiesa y pide perdón por los pecados de sus ancestros y de toda la Nación. Hay que entender que él personalmente es inocente de la gran mayoría de estos pecados, sin embargo el pide perdón como si fueran propios.

Lo mismo pasa con nosotros cuando pedimos perdón por nuestros pecados y por los pecados de nuestros ancestros, no es que nosotros hayamos hecho todo lo de la lista. Si nuestros familiares no conocían al Señor y vivían lejos de sus caminos, debemos entender que seguramente en la historia de la familia pudo haber pecados de todo tipo:
  1. Idolatrías, espiritismo, hechicería, curanderismo, adivinación, brujería, consultas a los brujos y curanderos, cartomancia, astrología, horóscopos, cartas natales, etc.…
  2. Fornicación, adulterio, violaciones, abusos deshonestos, homosexualidad, incesto, pedofilia[7], bestialismo (sexo con animales), necrofilia[8], pornografía, lujuria, y cualquier tipo de perversión sexual.
  3. Muertes, trabajos de muerte (brujería), abortos o intento de aborto, desearle la muerte a alguien.
  4. Engaños, evasión de impuestos, robo de servicios públicos (“Colgarse” del Video cable o del teléfono), plagiar (comprar CDs espurios, fotocopiar libros en vez de comprarlos) copiarse en los exámenes, estafas, pesas y medidas falsas, robo, hurto, mentiras, manipulaciones, correr los linderos (robarle al vecino parte de su terreno).
  5. Juzgar indebidamente al prójimo, críticas, murmuraciones, falsos testimonios en contra de inocentes, etc.
  6. Comer alimentos consagrados a las imágenes, comer sangre[9].
  7. Rencores, odios, falta de perdón.
  8. Violencia. Violencia familiar (física o verbal).
  9. Faltas a los códigos de Justicia civiles, comerciales, penales. Violación de la Ley (también es pecado)
  10. Pueden agregarle a la lista todo lo que el Espíritu Santo les de en oración.
El Señor es misericordioso, y no hace acepción de personas. Si escuchó a Daniel, también nos escucha a nosotros.
La Voluntad del Señor es que seamos libres, que nos podamos presentar limpios delante de su presencia, para eso nos dejo La Palabra, para que conozcamos la Verdad y esta nos haga libres.
Cristo nos libera  de la iniquidad, la rebelión y el pecado, tal cual como lo anunció en su tiempo el profeta Isaías:

5 Él fue traspasado por nuestras rebeliones, 

      y molido por nuestras iniquidades; 

   sobre él recayó el castigo, precio de nuestra *paz, 

      y gracias a sus heridas fuimos sanados. 

6 Todos andábamos perdidos, como ovejas; 

      cada uno seguía su propio *camino, 

   pero el Señor hizo recaer sobre él 

      la iniquidad de todos nosotros. Isaías 53 (NVI)




Imagen: Daniel y los leones.
[1]Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[2]Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[3]Vine, W.E., Vine Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo, (Nashville: Editorial Caribe) 2000, c1999.
[4] Hayford, Jack W., General Editor, Biblia Plenitud, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1994.
[5] Pecado: Violación a la Ley de Dios.
[6] Deuteronomio 28.15 al 68. Levítico 26.14 al 46
[7] Pedofilia o paidofilia: f. psiquiat. Trastorno sexual del que se siente atraído físicamente hacia los niños de igual o distinto sexo.
[8] Necrofilia: Atracción morbosa por la muerte o por alguno de sus aspectos. Perversión sexual de quien trata de obtener placer erótico con cadáveres.

[9] En el NT también se prohíbe la sangre (Hechos 15.20;  15.29;  21.25)

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