Profecías falsas. By Fabian Massa




37 La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé. 38 Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39 y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos. Así será en la venida del Hijo del hombre. 40 Estarán dos hombres en el campo: uno será llevado y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo: una será llevada y la otra será dejada. Mt. 24.37-41


El pastor diligentemente explicó que este pasaje es para nuestro tiempo y que la advertencia era para todos los presentes. La congregación estaba muda y la tensión se podía percibir claramente en el aire. Nadie estaba contento con la prédica del “Ungido”, nadie exclamó “Que culto de poder”, ni  habló en lenguas extrañas o le tembló el cuerpo. Nada, ninguna manifestación del “Poder de Dios“o “Del Espíritu”.
El “Ungido” percibió esto (¡no era tan difícil!) y rápidamente cambió el ángulo de la predicación de tal manera, que a los pocos segundos lanzaba bendición tras bendición. La tensión desapareció, las lenguas afloraron, los temblequeos se multiplicaron, la gente caía llorando al piso cuando el “Ungido” graciosamente los tocaba.
La banda hizo vibrar el templo con una seguidilla de alabanzas gloriosas. Ya se escuchaban los gritos enfervorizados:
”¡¡¡Que culto de Poder!!!”

¿El Poder del culto radica en escuchar que todo nos va a ir bien o en entender y recibir la Palabra de Dios?
¿El Poder proviene del Espíritu de Dios o de las bendiciones declaradas sin ninguna base por el “Ungido”?
La verdadera declaración de poder es aquella que manifiesta la Verdad de la Palabra, porque El Señor la hará prosperar para aquello para lo cual la envió (Is. 55.11).
Ya el profeta Ezequiel advierte sobre este tema:
13 El Señor me dirigió la palabra: «Hijo de hombre, denuncia a los profetas de Israel que hacen vaticinios según sus propios delirios, y diles que escuchen la palabra del Señor. Así dice el Señor omnipotente: “¡Ay de los profetas insensatos que, sin haber recibido ninguna visión, siguen su propia inspiración! ¡Ay, Israel! Tus profetas son como chacales entre las ruinas. No han ocupado su lugar en las brechas, ni han reparado los muros del pueblo de Israel, para que en el día del Señor se mantenga firme en la batalla. Sus visiones son falsas, y mentirosas sus adivinaciones. Dicen: ‘Lo afirma el Señor’, pero el Señorno los ha enviado; sin embargo, ellos esperan que se cumpla lo que profetizan. ¿Acaso no son falsas sus visiones, y mentirosas sus adivinaciones, cuando dicen: ‘Lo afirma el Señor’, sin que yo haya hablado?
Ezequiel 13 Nueva Versión Internacional (NVI)

¿Por qué habría un pastor o un profeta predicar de sus propios delirios?
Sencillamente porque le conviene más predicar lo que el pueblo quiere escuchar: Ampulosas declaraciones de “Poder”, que casualmente solo hablan de las grandes bendiciones que “El Señor tiene preparadas para todos los que le aman” y muchos han caído en la gran tentación de complacer al pueblo:
43 Y es que amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. Juan 12.43 RV 60
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También en estos días, en el Instituto Bíblico donde estudio, he tenido el privilegio de tener de profesor a un pastor “De la vieja escuela” y el nos exhortó a manejarnos por el Espíritu y a no salirnos de la Palabra, a enseñar, a alentar, y a encaminar a la congregación al Camino de Salvación que es por la fe en Jesús y por el cumplimiento de sus mandamientos. Este viejo profesor pastorea una “manada pequeña”, sin embargo prefiero la prédica profunda de este pastor y no las “Bendiciones enganchadas” del “Ungido”.


¿Ud. Que prefiere?

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