Constantino el Grande y el cristianismo.





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Monumento a Constantino en la ciudad de York.
El emperador romano Constantino, llamado El Grande, nació en la ciudad de Naissus[1] el 27 de febrero de 272 y falleció a la edad de 65 años el 22 de mayo de 337, en Ponto. Hijo de Constancio, a la muerte de éste sus tropas lo eligieron César desde el 25 de Julio de 306.
A principios del siglo IV, el Imperio estaba gobernado por una tetrarquía:
a.      Un Augusto y un César por el Imperio Romano de Occidente
b.      Un Augusto y un César por el Imperio Romano de Oriente: Abarcaba Bretania, España y Portugal, Francia, los Países bajos, Holanda, Bélgica, Italia, Córcega y Cerdeña, Malta, todo el Norte de África[3].

Bandera del Imperio Romano de Occidente.[2] Es también la imagen que utilizó Constantino en los escudos de su ejército (Lábaro).  
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Desde el inicio de la Tetrarquía en 305 hasta la unificación del Imperio bajo el gobierno absoluto de Constantino en el 326 transcurrieron 29 años de guerras, intrigas palaciegas, asesinatos, traiciones y dramas sin fin. Constantino representa el nacimiento de la monarquía absoluta, hereditaria y por derecho divino. Durante su reinado se introdujeron importantes cambios que afectaron a todos los ámbitos de la sociedad del bajo imperio. Reformó la corte, las leyes y la estructura del ejército. Constantino trasladó la capitalidad del imperio a Bizancio a la que cambió el nombre por Constantinopla. Falleció, por enfermedad en 337, 31 años después de haber sido nombrado emperador en Britania. Al final de su vida y sólo antes de morir se bautizó para morir como un cristiano. 




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Mapa del Imperio Romano de Oriente y Occidente.

Constantino y el cristianismo

Seguramente, Constantino sea más conocido por ser el primer emperador romano que autorizó el culto cristiano. Los historiadores generalmente declaran que Constantino adopta el cristianismo como sustituto del paganismo oficial romano, sin embargo él nunca dejo de rendir culto a los dioses griegos ni al Sol Invicto (mas adelante veremos cómo su culto se mantiene hoy en día dentro de la liturgia romana). Su reinado llegó a ser un momento crucial en la historia de la Iglesia, llegándosele a llamar, por su importancia el “decimotercer apóstol”. Para la Iglesia Ortodoxa[4], las antiguas iglesias orientales[5] y la iglesia católica bizantina griega[6], como San Constantino.
Antes de Constantino la iglesia cristiana fue perseguida cruelmente, primero por los mismos judíos y a partir del 64 por Roma. En los primeros 300 años la iglesia sufrió grandes persecuciones[7], aunque no de manera continua sino esporádicamente.
En el año 313 Constantino es el legalizador de la religión cristiana por el Edicto de Milán en 313[8], Convocó el Primer Concilio de Nicea[9] en 325, que otorgó legitimidad legal al cristianismo en el Imperio romano por primera vez. Este hecho fue esencial para la expansión del cristianismo, y los historiadores lo presentan como el primer emperador cristiano, si bien fue bautizado cuando ya se encontraba en su lecho de muerte, tras un largo catecumenado[10].
Su relación con el cristianismo fue difícil, ya que fue educado en la adoración del Dios Sol (Sol Invictus), cuyo símbolo portaba y cuyo culto estaba asociado oficialmente al del emperador.
Su conversión, de acuerdo con las fuentes oficiales cristianasfue el resultado inmediato de un presagio antes de su victoria en la batalla del Puente Milvio, el 28 de octubre de 312. Tras esta visión, Constantino instituyó un nuevo estandarte para marchar a la batalla al que llamaría Lábaro. La visión de Constantino se produjo en dos partes: En primer lugar, mientras marchaba con sus soldados vio la forma de una cruz frente al Sol. Tras esto, tuvo un sueño en el que se le ordenaba poner un nuevo símbolo en su estandarte, ya que vio una cruz con la inscripción «In hoc signo vinces» («Con este signo vencerás»). Mandándolo pintar de inmediato en los escudos de su ejército, venció a Majencio. Se dice que tras estas visiones y por el resultado militar de la batalla del Puente Milvio, Constantino se convirtió de inmediato al cristianismo.
Se piensa que la influencia de su familia fue en parte la causa de su adopción del cristianismo. Se dice de su madre Elena, que probablemente naciera en una familia cristiana, aunque no se sabe prácticamente nada de su entorno, exceptuando que su madre era hija de un mesonero y que su padre fue un exitoso soldado, una carrera que excluía la práctica abierta del cristianismo pues el culto contemporáneo de los soldados era el mitraísmo[11] (adoración de Mitra). Se sabe sin embargo que Elena realizó en sus últimos años numerosas peregrinaciones.
En el 321, Constantino dio instrucciones para que los cristianos y los no cristianos debieran estar unidos en la observación del “venerable día del sol”, (obviamente el Domingo) que hacía referencia a la esotérica adoración oriental al sol, que Aureliano había ayudado a introducir. Las monedas todavía llevarían los símbolos de culto al sol (Sol Invictus) hasta el 324. Incluso después de que los dioses paganos hubiesen desaparecido de las monedas, los símbolos cristianos aparecían sólo como atributos personales de Constantino.

La persecución a los paganos[12]

En el año 314, inmediatamente después de su plena legalización, la Iglesia cristiana ataca a los paganos: en el Concilio de Ancyra, se denuncia el culto a la diosa Artemisa. En 326 Constantino ordenó la destrucción de todas las imágenes de los dioses y la confiscación de los bienes de los templos. Ya en 319 había prohibido la construcción de nuevas estatuas de los dioses y que se rindiera culto a las existentes. Muchos templos paganos fueron destruidos por las hordas cristianas y sus sacerdotes fueron asesinados. Entre el año 315 y el siglo VI miles de creyentes paganos fueron asesinados. Entre 316 326 se proclaman una serie de disposiciones que favorecen al cristianismo frente a la religión tradicional (prohibición de las haruspicia la magia y los sacrificios privados, exención fiscal a los clérigos cristianos, se otorga jurisdicción a los obispos…), aunque el cristianismo no se convierte en la religión oficial del Imperio romano hasta el Edicto de Tesalónica de 380. En Dydima, Asia Menor, es saqueado el oráculo del dios Apolo y torturados hasta su muerte sus sacerdotes paganos. También son desahuciados todos los paganos del monte Athos y destruidos todos los templos paganos de ese lugar.
En el año 326, el emperador Constantino, siguiendo las instrucciones de su madre Helena, destruye el templo del dios Asclepio en Aigeai de Cilicia y muchos más de la diosa Afrodita en Jerusalén, en Afka en el Líbano, en MambreFeniciaBaalbek, etc.
En el año 330 el emperador Constantino roba todos los tesoros y las estatuas de los templos paganos de Grecia, para llevárselos y decorar su Nova Roma (Constantinopla), su nueva capital del Imperio romano.
Como podemos observar, el “cristianismo” de la época de Constantino está muy lejos de de ser verdaderamente cristiano:
  • Partiendo de Constantino, que se decía fiel creyente pero que nunca abandonó el culto a Sol Invicto (veremos que aún hoy la Iglesia de Roma sigue rindiéndole culto a través del uso de su símbolo en las ropas, los monumentos, las construcciones y en los utensilios usados para los servicios religiosos).
  • Siguiendo por las piadosas hordas que asesinaban a los no creyentes por tener un culto distinto.

El legado de Constantino a la Iglesia de Roma

        I.            La iglesia cristiana, que en medio de la persecución y el martirio había alcanzado una elevada estatura espiritual, gracias a la ayuda y apoyo de Constantino se corrompió totalmente. Algunos vieron esto y escaparon hacia las periferias del Imperio, encerrándose en apartados monasterios (Monasterismo) pero la gran mayoría cayó en la trampa de la religiosidad hueca, haciendo sincretismos y dando lugar a toda clase de falsas doctrinas. El hecho de que los líderes gentiles de la iglesia primitiva fueran en su gran mayoría (por no decir casi todos) gente ignorante no solo de cultura general (que no sería tan grave), sino también en relación a las Escrituras y esto hacía que muchos se perdieran en doctrinas falsas o en malas interpretaciones.
      II.            Constantino impuso la creencia de que él gobernaba el Mundo (Roma) por mandato de Dios. Esta idea perdura incluso hasta nuestros días en las pocas monarquías que aún se conservan. Pero no solo en los gobiernos seculares sino también en la mentalidad de la Iglesia Católica, donde hasta hace 200 años atrás la autoridad del Papa estaba por encima de los reyes de cada estado. (Es la misma visión del Augusto sobre los reyes títeres de su imperio).
    III.            La figura del Sumo Pontífice es la misma que la de la Roma Imperial. Sigue dictando lo que es o no “religiosamente correcto” de acuerdo a la “Tradición de la Iglesia”, sin tener en cuenta lo que Dios dice.
    IV.            La política de crecimiento y dominio de la Iglesia de Roma sigue siendo la misma que la del viejo Imperio: El sincretismo.
      V.            El Culto a Sol invicto en la Iglesia de Roma: Este punto lo trataremos de manera independiente

mitra_sol_invicto_matando_al_toroMitra matando al toro.



El Culto a Sol invicto en la Iglesia de Roma

El símbolo del Sol Invicto está presente en el culto de la Iglesia Católica:

[1] Niš (en serbio, Ниш, del latín Naissus, a veces transliterado como Nish) es la tercera ciudad más grande de Serbia. Está situada sobre el río Nišava, Serbia Situado en la Península balcánica, en el sureste de Europa, según su constitución limita con Hungría al norte; con Rumania y Bulgaria al este; con Macedonia y Albania al sur; y con Bosni y Herzegovina, Croacia y Montenegro al oeste.Su capital y ciudad más poblada es Belgrado.
[4] La Iglesia católica apostólica ortodoxa es una comunidad cristiana, cuya antigüedad, tradicionalmente, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica nunca interrumpida. Es la segunda iglesia cristiana más numerosa del mundo después de la Iglesia católica apostólica romana. Cuenta con más de 225 millones de fieles en todo el mundo. La Iglesia ortodoxa se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo y a veces choca con la Iglesia Católica. Se puede ver que la vieja rivalidad entre los Imperios Romanos de Oriente y Occidente se continuaron entre estas dos Iglesias. La Iglesia ortodoxa está constituida por 15 iglesias autocéfalas que reconocen sólo el poder de su propia autoridad jerárquica (por ejemplo, del Patriarca de Alejandría, de Antioquía, de Constantinopla, etc.), pero mantienen entre sí comunión doctrinal y sacramental.
[5] Con el nombre de Antiguas iglesias orientales se agrupa a todas aquellas jurisdicciones que se escindieron del cuerpo de la Iglesia al rechazar la Cristología emanada del Concilio Ecuménico de Calcedonia el año 451. También se las conoce como Iglesias ortodoxas orientales ya que se autodenominan Ortodoxas, pues generalmente guardan las más primitivas tradiciones litúrgicas del cristianismo oriental, pero no se las debe confundir con la Iglesia Ortodoxa que se separó en el Gran Cisma de 1054, seiscientos años después. Genéricamente, a las Iglesias de los tres concilios se las conoce también como las Iglesias que constituyen la familia histórica de las Iglesias ortodoxas orientales monofisitas se reparten entre varias tradiciones culturales y se dividen en varias iglesias.
Iglesias de tradición copta: Iglesia Copta, Iglesia Copta de Alejandría, Iglesia Copta Etíope, Iglesia Copta Eritrea
Iglesias de tradición siríaca: Iglesia Ortodoxa Siríaca, Iglesia Ortodoxa Sirio-Malankara, Iglesia Ortodoxa Malankara, Iglesia Malabara independiente, Iglesia Sirio-Ortodoxa francófona.
Iglesias de tradición armenia: Iglesia Apostólica Armenia.
[6] La Iglesia católica bizantina griega es una de las Iglesias orientales católicas, sui iuris (de propio derecho, es decir con autonomía para juzgar por si misma), en plena comunión con la Santa Sede de la Iglesia católica.
[8] El Edicto de Milán conocido también como La tolerancia del cristianismo, por el cual se estableció la libertad de religión en el Imperio romano, dando fin a las persecuciones dirigidas por las autoridades contra ciertos grupos religiosos, particularmente los cristianos.
[9] El propósito de este concilio debía ser establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana.
[10] En la Iglesia primitiva esto se hacía con muchas precauciones y ceremonias: A los que querían ser cristianos, el obispo le imponía las manos y lo bendecía para que Dios le diera las gracias de poder ser cristiano. El catecumenado podía durar 2 años, dependiendo de los avances del creyente, tanto en los conocimientos como en sus cambios de vida. En el caso de Constantino, se tomo su tiempo, bautizándose poco  antes de morir, habiendo llevado una vida llena de situaciones “incorrectas” desde el punto de vista cristiano. Los catecúmenos se distinguían de los fieles no solo por el nombre que llevaban sino por el lugar que ocupaban en la iglesia. Estaban con los penitentes bajo el pórtico o en la galería anterior de la basílica. No se les permitía asistir a la celebración de los santos misterios, pero inmediatamente después del evangelio y la instrucción el diácono les decía en alta voz: Ite, catechumeni, missa est; retiraos, catecúmenos, se os manda salir. Esta parte de la misa se llamaba también la misa de los catecúmenos. Según parece, por un canon del concilio de Orange no se les permitía hacer oración con los fieles; se les daba pan bendito, llamado por esta razón el pan de los catecúmenos, como un símbolo de comunión, a la cual podrían ser admitidos en adelante.
[11] Mitra era un dios conocido en la antigüedad, principalmente en Persia e India. Mitra era el dios del Sol, de origen persa que pasó a formar parte del imperio romano. Se conservan diversas esculturas, en su mayor parte del siglo III. Se le representa como un hombre joven, con un gorro frigio, matando con sus manos un toro. Durante el Imperio romano, el culto a Mitra se desarrolló como una religión mistérica, y se organizaba en sociedades secretas, exclusivamente masculinas, de carácter esotérico e iniciático. Gozó de especial popularidad en ambientes militares. Obligaba a la honestidad, pureza y coraje entre sus adeptos. Las excavaciones iniciadas en 1857 bajo la iglesia de San Clemente de Letrán (en Roma) mostraron que estaba construida sobre una iglesia paleocristiana del siglo IV, y esta a su vez sobre un templo dedicado al dios Mitra. Por los hallazgos arqueológicos se sabe que es una religión de origen persa, adoptada por los romanos en el año 62 a. C., que compitió con el cristianismo hasta el siglo IV.http://es.wikipedia.org/wiki/Mitra_(dios_romano)

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