Raíces y fruto en el Reino de Dios, by Osvaldo Ripoll.


Continuando con el tema del Reino de Dios y como llegar a el, me detuve en este pasaje bíblico que sale de la misma boca de Nuestro Señor. Jesús en esta Parábola[1] nos habla claramente, muestra la manera en que el mensaje de Salvación llega a los hombres y la forma en que se anida en ellos.

Nos enseña que de nada sirve hablar solamente, sino que debemos como cristianos, formar discípulos; esto quiere decir tomarse un tiempo para enseñar a las personas que han escuchado la Palabra de Dios. Para llegar a este momento debemos pasar horas cara a cara con EL Invisible aprendiendo de su voz escrita y relacionándonos con nuestro consolador y amigo El Espíritu Santo. Este diario diálogo entre Padre e hijo nos llevará a ver lo verdaderamente importante, que es por supuesto ser ciudadanos del Reino de Dios, y no dejarnos llevar por las cosas que propone esta sociedad regida por el “príncipe de este mundo” Satanás. Sabemos a través de la Palabra de Dios que el vino a matar, robar y destruir; y en esta parábola está más que claro su propósito. Este personaje siniestro enfoca todo su ser en robar almas que podrían añadirse al Reino de los Cielos, solo por hacer sufrir a nuestro Padre y Creador el cual nos ama de una manera indescriptible con palabras. Cada alma que Satanás logra robar se dirige directamente a una muerte eterna, esto no es más ni menos que una eternidad lejos de la presencia de Dios, y por lo tanto sujetos al “lloro y crujir” de dientes por toda la eternidad.

Nuestro deber como hijos de Dios es cuidar nuestra Salvación y ayudar a otros a conseguirla por medio de la guía que el pastor infiere a sus ovejas. Vuelvo a repetir como tantas otras veces: La Santidad incluye también no dejarnos seducir por las añadiduras sino por buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia. Esta añadidura muchas veces nos distrae y comenzamos a adorar la “bendición” y nos olvidamos del Dios que nos da la bendición. Esto nos aleja lentamente pero inexorablemente de la presencia del Yo Soy, produciendo la pérdida de la semilla que había comenzado a germinar en nosotros. Esta situación nos lleva a creer que cuidamos lo que Dios nos confió, pero en realidad estamos dejando de lado la gran comisión de predicar la palabra a toda criatura y hacer discípulos.

13  Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.
Mateo 13 Versión Reina Valera 1960


Ahora quiero dejarlos en manos del Maestro, Rey de Reyes y Señor  de Señores el cual nos da una magnífica explicación sobre la parábola del sembrador. Les aconsejo atesorar esta enseñanza en sus corazones para que el enemigo del alma no pueda cumplir su mortal cometido.

18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
 Mateo 13 Versión reina Valera 1960.

Prosigamos a la meta en Cristo Jesús y disfrutemos de la Salvación de nuestra alma conquistada por Jesucristo en la cruz del calvario.

Dios los bendiga y de sabiduría en abundancia. Pastor Osvaldo Ripoll

 Iglesia "Hay Vida en Jesús" de Vicente López, Buenos Aires, Argentina.
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[1] Parábola. Del lat. parabŏla, y este del gr. παραβολή. Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral.

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