Afirmados en las Promesas de Dios. Sobre un sermón del Pastor Claudio Freidzon.

Culto del sábado 10 de Agosto de 2013. 

 

1.      Introducción

El pastor Claudio inicio su disertación recordándonos que tenemos muchas razones para adorar, agradecer y bendecir el Nombre del Señor. ¡Cuántas veces estando en necesidad hemos llegado hasta el agotamiento habiendo intentado todo lo que estaba a nuestro alcance sin resultados positivos, y en esos momentos de dolor y angustias, Él se ha glorificado en nuestras vidas!

“Dios se glorifica en nuestras debilidades”

Uno de las cosas más valiosas que Dios nos trae al corazón es la esperanza. Los hombres podemos vivir muchos días sin comer, solo bebiendo agua. Algunos días sin comer y sin beber. Pero sin esperanza la vida se escapa como aguan entre los dedos.
Nosotros somos muy favorecidos, porque tenemos la fuente de la esperanza que es La Palabra de Dios y además tenemos la victoria asegurada en Cristo, porque el mismo poder que levantó a Cristo de entre los muertos es el que opera en nosotros para vivificarnos y transformarnos (Ro. 8.11).
Esta esperanza que Dios nos da es lo que nos empuja hacia adelante, haciéndonos avanzar en nuestra vida cristiana.


2.      No perder la Esperanza

 El sermón del pastor estuvo enfocado para enseñarnos que no debemos perder o descuidar la esperanza. Es necesario que la alimentemos con su Palabra, entonces Dios mirará nuestra fe y nos ayudará a pasar toda circunstancia para alcanzar la victoria. Y todo lo que pasemos será para nuestro bien (Ro. 8.28)
El Espíritu Santo inspiró al autor de Hebreos para que nos dejara una enseñanza profunda de parte de Él sobre este tema. Leamos atentamente el texto:
 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
Hebreos 4.1 – 2. RV 60
El pasaje habla de la experiencia del pueblo israelita en su peregrinar por el desierto. Dios los había rescatado de la esclavitud de Egipto con la promesa de llevarlos a la “Tierra Prometida”. Esta palabra nos exhorta a creer en las promesas (¡las cuales permanecen vigentes!) Recordemos que la generación que salió de Egipto no llegó a salir del desierto a causa de su incredulidad (Hebreos 3.7 – 19). Es decir, esa generación no “aprovecho” la palabra de esperanza por no haberla creído.

“Lo que Dios promete permanece”

3.      Creer como niños.

Aprendamos de los niños. Ellos se levantan despreocupados y se ponen a jugar, no se tensionan. Simplemente confían que sus papás les prepararán el desayuno, los vestirán y harán todo lo que sea necesario para que estén bien, seguros y felices.
Los chicos tienen afianzada esa “identidad de hijo”, creen a rajatablas todas las promesas que sus padres les hacen. Y si la promesa se tarda, tienen la confianza de acercarse a su mamá o papá y “recordarle” el juguete o la golosina que le había prometido por la mañana.

“Tener identidad de hijo que es saber que podemos acercarnos confiadamente al padre”

Así nosotros debemos confiar (tener fe) en las maravillosas promesas que Dios nos dio sobre nuestra familia, trabajo, hijos, salud, matrimonio, todo!!

“Aprovechemos las promesas de Dios para nuestra vida”

¿Cómo le sacamos provecho? Sencillamente creyendo. Miremos la historia de Abram:
Cuando tenía setenta y cinco años Dios le prometió que tendría un heredero y le cambio su nombre a Abraham (Padre de multitudes). El creyó y mantuvo viva su esperanza contra toda esperanza, siendo que llegó a sus noventa y nueve años y todavía no tenía hijo. En Hebreos 12.12 dice que eran tan viejos Abraham y Sara que sus cuerpos estaban “como muertos”. Sin embargo el poder de Dios hizo que pasara lo imposible y Sara dio a luz a Isaac.
Dios había prometido a Abraham: 13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. Heb. 6.13 ARV 60
Dios respaldó su promesa (que además había jurado por sí mismo) Abraham creyó y llegó a Canaán. Su padre no creyó y murió en Padan Aran.

 

4.      Etapas de la fe
La fe tiene dos etapas:
                           I.            Creer
                         II.            Esperar
                       III.            Complicaciones

Creer y esperar
Israel fue rescatado de Egipto y llevada al desierto, camino hacia la Tierra Prometida. Pronto dudaron  de Dios, de Moisés. Murmuraron contra su líder espiritual, endurecieron su corazón, cayeron en idolatría y como consecuencia de todo esto recibieron juicio de Dios y no alcanzaron a ver cumplida la promesa. Ellos en principio creyeron, pero cuando vino la espera no pudieron entender que era necesario ese tiempo en el desierto para que sean preparados, entrenados a fin de entrar listos para arrebatar la Tierra Prometida.

“No es que se tarde la promesa, Dios te está preparando”

Complicaciones
La espera trae complicaciones, en la historia de Abraham y Sara se ve claramente que el paso de los años dificultaba cada vez más que pudieran ser padres. Paso tanto tiempo (tenía 100 y 90 años cada uno, respectivamente) que ya era humanamente imposible que pudieran tener un hijo. Pero en ese imposible se glorificó Dios, para que no quede ninguna duda que fue por Su Mano que la promesa tuvo cumplimiento.

5.      Somos herederos de las promesas de Abraham
En la carta a los Gálatas (Gal. 3.29) la Biblia dice que nosotros somos los herederos de las promesas que recibió Abraham.
Dijo Dios:”Te bendeciré con abundancia”. Bendición es:
a.       Respaldo
b.      Favor
c.       Presencia
d.      Poder
e.      Paz
f.        Trabajo
g.       Descendencia
Por lo tanto tengamos fe, perseveremos en las promesas de Dios y veremos la victoria en todas las áreas de nuestra vida.

“Nunca es tarde para los que creen en Dios”




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