Regeneración por medio de Jesucristo. By Pastor Osvaldo Ripoll.


Regenerar: (Del lat. regenerāre). Dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo. Hacer que alguien abandone una conducta o unos hábitos reprobables para llevar una vida moral y físicamente ordenada.

La regeneración es un acto divino que imparte al creyente, arrepentido de sus anteriores actos, una nueva vida y más elevada en unión con Cristo. Es decir, que luego de nuestro arrepentimiento genuino por los pecados cometidos y aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador, Dios transforma nuestra vida y nos permite una mayor comunión con Él, además de hacernos hijos adoptivos y ciudadanos de su Reino.


Veamos bíblicamente los pasos de la regeneración por medio de la sangre de Cristo la cual nos cubre solo al aceptar por fe su sacrificio en pago por nuestros pecados. Podemos entender entonces que fuimos limpiados por la sangre de Cristo, la cual fue derramada por nosotros, siendo Él inocente y sin pecado. Debemos recordar que la palabra de Dios dice claramente que la paga del pecado es la muerte, si recorremos el Antiguo Testamento podemos ver que cada vez que una familia o persona de la antigua Israel pecaba, debía sacrificar un inocente animalito perfecto y sin mancha en pago de sus propias falta y desobediencias a Dios. Lo mismo hizo Jesús entregando su vida inocente y libre de pecado por cada uno de nosotros y por todos los habitantes de esta Tierra. Veamos en la carta que el apóstol Pablo le escribe a su discípulo Tito, la claridad con la que explica este tema.


4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, 7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna. Tito 3: 4 – 7 RV 1960


La limpieza de la cual hablamos por medio de la sangre del Cristo, no solo queda en eso, sino que también permite una vivificación en nosotros por medio del Espíritu Santo el cual comienza a vivir en cada creyente verdadero, transformando nuestras vidas,  trayendo convicción de pecado y restaurando la comunicación directa con el Dios Padre. Veamos:

9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.  Colosenses 3: 9- 11 RV 1960


22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Efesios 4: 22 – 24 RV 1960


Además de todo lo analizado hasta ahora, debemos tener en cuenta que Dios al ver nuestro verdadero arrepentimiento y notar que comenzamos a amarlo como nuestro Creador y Padre resucita nuestra alma, la cual estaba muerta en el pecado. Esta resurrección es parte del perdón divino y es la que nos asegura la vida eterna junto al Todo Poderoso. Afirmemos esto con las Sagradas Escrituras:


4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. 5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; 6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. 10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Romanos 6: 4 – 11 RV 1960


8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2: 8 -15 RV 1960


Luego de haber aclarado y disfrutar de este regalo de Dios veamos por último por qué es necesaria la regeneración en nuestras vidas


3  Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? 13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, 15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3: 1 – 15 RV 1960


Claramente debemos nacer de nuevo, tenemos una necesidad de ser regenerados por medio de la Sangre de Cristo, dado que nuestra naturaleza caída a través del pecado de Adán está condenada a la muerte eterna. Jesús nos aconseja claramente que debamos borrar viejas costumbre y comenzar a dar los primeros pasos en una nueva vida junto a Él, dueño de toda sabiduría y Creador del Mundo. Esto solo es posible rindiendo nuestro corazón y desviada voluntad delante del Trono del Padre, el cual nos guiará usando su Palabra escrita en la Biblia y el Espíritu Santo el cual nos llevará en la dirección correcta.

Sigamos hacia la meta con un paso seguro y firme, tomados de la mano de nuestro Señor y Salvador.


Dios los Bendiga

Pastor Osvaldo Ripoll


There is Life in Jesus Church, Vicente López, Buenos Aires, Argentina.
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