El Espíritu Santo en las Escrituras. By Pastor Osvaldo Ripoll.



En esta oportunidad indagaremos en las Escrituras quien es el Espíritu Santo. Para poder conocerlo más, estudiaremos y analizaremos los nombres que lleva y los símbolos que ilustran su labor.

El Espíritu de Dios: El Espíritu Santo es el poder ejecutivo de Dios, el cual trabaja tanto en las esferas físicas como morales. A través de su Espíritu, Dios creó y preserva el Universo. Por medio de Él, El Todopoderoso opera en la esfera espiritual, convirtiendo a los pecadores,  santificando y sustentando a los creyentes. Podríamos nombrarlo entonces como “el dedo de Dios”, según nos escribe Lucas en su Evangelio, 20 Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros. Lucas 11: 20



Estableceremos una pregunta muy común entre los creyentes incipientes y las personas que son evangelizadas, ¿Es divino el Espíritu Santo en el sentido absoluto de la palabra? La respuesta es sí, y queda demostrado en los siguientes atributos. Es eterno, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Veamos de que manera lo afirman las Sagradas Escrituras…

 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?  Hebreos 9: 14
¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, 10 Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Salmo 139: 7 – 10

35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Lucas 1: 35

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 1 Corintios 2: 10 – 11

También el Espíritu Santo opera de manera divina, esto ocurre en la creación, la regeneración y la resurrección, por lo tanto se lo pone a un mismo nivel que al Padre y al Hijo. Veamos la Palabra de Dios y como justifica esto que afirmamos.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Génesis 1: 2

El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.  Job 33: 4

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.  Juan 3: 5 - 8

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Romanos 8: 11

y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1 Corintios 10: 3 – 4

14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. 2 Corintios 13:14

19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo Mateo 28: 19

Otra pregunta que solemos hacernos los fieles es la siguiente, ¿el Espíritu Santo es una persona o solamente una influencia? Las Sagradas Escrituras revelan al Espíritu Santo de tal forma que no dejan dudas con respecto a su personalidad, estos atributos personales son: intelecto, voluntad y sensibilidad; veamos.

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Romanos 8: 27

11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. 1 Corintios 12: 11

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Efesios 4: 30


Otras actividades personales que se le atribuyen al Espíritu Santo son: revela, enseña, atestigua, intercede, habla, ordena y testifica. Busquemos ahora el sostén de esto en la Biblia:

21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. 2 Pedro 1: 21

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 14: 26

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Gálatas 4: 6

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8: 26

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Apocalipsis 2: 7

Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.  Hechos 16: 6 – 7

26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Juan 15: 26

La idea de este escrito es que cada uno pueda comprender mejor la magnitud y  bendición de la cual disfrutamos al ser llenos del Espíritu Santo de Dios, es también entender que es una persona dentro de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y que nos acompaña cada día de nuestras vidas desde el momento en que aceptamos con todo nuestro ser que El Señor Jesús murió por nosotros y pagó con su vida por nuestros pecados. Este Espíritu fue enviado a la Tierra tal cual la promesa de Jesucristo, una vez que Él fue glorificado en los Cielos. Es el Espíritu Santo es el que nos guía y nos da la certeza de que Jesús de Nazaret es el Cristo y el Mesías enviado por Dios. Quiero que veamos por último el momento que quedó plasmado en los escritos del libro de los Hechos de los apóstoles cuando el Espíritu Santo se hace presente enviado desde el Cielo aquí en la Tierra.

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2: 1 – 4

Disfrutemos grandemente de este inigualable regalo de Nuestro Señor, el cual nos desarrolla como cristianos y nos guía para vivir de una manera diferente al ámbito que nos rodea, separándonos como hijos escogidos de Dios y nos da la misión de contar las buenas nuevas a todos los habitantes de la Tierra.


Dios los bendiga grandemente y continuaremos con este tema en la próxima entrega.



Pastor Osvaldo Ripoll

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