REFLEXIÓN. ¿Cómo orar cuando estoy desanimado?. By Fabian Massa

Muchas veces me ha pasado que me siento mal de ánimo, por algo que quiero y no puedo conseguir. Ante éstas situaciones, las cosas peligrosas para nuestra alma son: 

1.      Caer en la queja
2.      Malhumorarse
3.      Desanimarse
4.      Perder la fe y la esperanza
5.      Caer en una mala actitud
6.      Discutir con todo el mundo
7.      Enojarse con Dios y perder la gracia y la bendición
8.      Cuando llegamos a este punto, ya estamos en un verdadero DESASTRE .

Entonces me doy cuenta que necesito orar, hablar con Dios del tema y aparece un problema de fondo:
a.      ¿Cómo hablarle a Dios de mi malestar sin que suene a queja o reproche, después de todo lo que Él hizo y hace por  mí?

b.            ¿Cómo plantear mi situación sin quedar como un desagradecido ante Dios?


c.             ¿Alguna vez le pasó lo mismo?

Hice como me enseñaron y busque auxilio en La Palabra, y me di cuenta que yo no era el primero al que pasaba esto y tampoco sería el último:

Génesis 15[1]

1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.

¿Y porqué Dios le dice: “...No temas...” Si Abram siempre reconoció la voz y la Presencia de Dios? No se refería a este tipo de temor sino como si dijera:

“No te preocupes hijo mío, Yo estoy acá para escucharte, protegerte y darte muchos y grandes regalos para que estés feliz”.

2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
Esto es lo que se llama: Ir directo al grano, sin rodeos. Cuando medite en este versículo sentí la profunda angustia de Abram. Yo sentí que Abram le contestaba al Señor:

 “Señor, Dios mío ¿qué regalo me darás que me satisfaga, habiéndome ya dado muchas riquezas, poder, lleno de buenos años, el amor de mi esposa y el respeto de mi pueblo y de los reyes que son mis aliados?”

¡¡LO QUE YO QUIERO ES MI HIJO, EL QUE TÚ ME PROMETISTE!!

3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.

Aquí Abram especifica el por que y la consecuencia: lo heredará un esclavo nacido en su casa. Sin embargo, leyendo entre líneas lo más importante es que reconoce el Señorío de Dios en su vida:

“...Mira que no me has dado prole...” Léase: Mira Tú Oh Señor, que eres El Creador de Todo, no te olvides de darme descendencia, de acuerdo a Tu Promesa”

Pero también había hecho una declaración nada favorable. Dios cambia la maldición declarada por Abram por la bendición de una Promesa:

4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Esto es lo importante, Abram cree en la Promesa de Dios y desechando su creencia negativa y de fracaso sobre el tema de su descendencia, toma la Promesa de Dios como cosa cierta y segura.
Y Dios cumplió su promesa, y la sigue cumpliendo: En éste mismo instante está naciendo un descendiente de Abraham en algún lugar del Mundo. Los pactos que hacemos con Dios son para siempre
Y aquí está la clave, el creerle a Dios, ésta es la verdadera sabiduría:

El conocer que Él es Verdadero, Fiel y Cumplidor de Sus Promesas,  Amoroso Padre para con sus hijos. No basta con creer en Dios para que se cumpla Toda Justicia, (Y la Justicia de Dios son Todas Sus Palabras) es necesario CREERLE   A   DIOS.

Abram era inmensamente rico, más su mayor tesoro era ser un hijo dilecto de Dios, a tal punto que eran amigos, Dios lo visitaba en su tienda, compartían los alimentos y dialogaban. Y lo dicho por Abram era tenido en cuenta por Él.
Abram lo tenía todo, por que tenía a Dios, tal cual está escrito:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Mateo 6:33




[1] Versión utilizada: RV 60

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