Reflexión. ¿Por qué sufren los justos? By Fabian Massa


Hay una pregunta que ha permanecido sin contestar desde siempre: ¿Por qué sufren los justos? En el inconsciente colectivo[1] está fijada la creencia de que a los justos les debe ir bien y a los malos mal. En todas las culturas antiguas los dioses premian a los buenos y castigan a los malos, teniendo en cuenta que el valor de bueno o malo no siempre concuerda con el concepto bíblico del bien y del mal.

Para todo aquél que ha leído el libro de Job, la pregunta "¿Porque le habrá pasado todo esto a Job si era un buen hombre?" es prácticamente obligada.
En un plano religioso como el de los tres amigos de Job, era inconcebible que a un justo le pasen tan tremendas calamidades. De acuerdo a su forma de pensar (que sigue vigente en la sociedad y aún dentro de la Iglesia de hoy en día, 4.000 años después) Job estaba ocultando un pasado oscuro y pecaminoso en extremo, única forma de justificar el “castigo” de Dios sobre su vida.


Sin embargo, el libro de Job nos enseña que también a los “justos y apartados del mal” les suceden cosas calamitosas sin que ello implique necesariamente un castigo de parte de Dios. Pero el creyente, cuando se ve agobiado por una dura prueba, es cuando más busca el consuelo y el amor de Dios y es en este contexto que el mal que es para destrucción pasa a ser una forma de fortalecer la fe del justo[2], como dijo Job”(Dios) Me probará y saldré como el oro” (Job 23.10)

Al final de todas sus dudas, finalmente Job alcanza un mayor grado de revelación de Dios, él le confesa al Señor: “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42.5) Job aprendió que no podía comprender a Dios por más que quisiera y lo intentara mil veces: como hombres estamos limitados. Sin embargo el reconocer esta limitación, esta debilidad y confiar en Dios fue lo que lo hizo más fuerte espiritualmente: Dios se glorificó en la limitación de Job!!

En lo personal, el libro de Job fue de mucha bendición. En el capítulo 2 del libro, Dios considera a Job un “varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” El Señor valora a su siervo Job, a pesar de que Job tiene muchas cosas por mejorar. Job tiene una vida religiosa y ordenada, pero debajo de la apariencia de confianza se esconde un temor:

25. Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.

Y ese temor no le permitía estar confiado en el Señor, ni vivir en paz y quietud.

26. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.
Job 3.24 – 25 RV 60

Su vida ordenada y religiosa escondía una relación deficiente con el Señor. Recién en los últimos capítulos del libro él tiene un diálogo con Dios, escucha su voz y recibe su enseñanza y por eso termina reconociendo que antes de toda esta calamidad solo conocía a Dios de “oídas”

Por eso, cuando pude entender esto, comprendí que estaba confundiendo el “orar con Dios” con el monólogo con el que le pedía que me bendijese, me guardase, me prosperase, me promocione, guarde a mi esposa, la ayude, la tenga sana, me guarde el trabajo, la casa, me, me, me, me, meeeeee (como la oveja)……y no tomaba tiempo en escuchar que es lo que Él quería enseñarme.
Así que desde ese tiempo a esta parte he tratado de escuchar su voz, de captar su pensamiento. Recuerdo que una noche le pregunté por enésima vez. “¿Por favor dime qué quieres de mí, que puedo hacer yo con mi pobre humanidad? Y esa misma noche cuando abrí mi Biblia para leer un poco antes de irme a dormir, como dirían los antiguos profetas, entonces vino palabra del Señor a mí, diciendo:

12 »Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu *corazón y con toda tu *alma, 13 y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien”. Dt. 10.12 NVI.

Dios solo quiere que queramos tener una relación con Él.




[1] Lo inconsciente colectivo es un término acuñado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien postuló la existencia de un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón. http://es.wikipedia.org/wiki/Inconsciente_colectivo
[2] Romanos 8.28 – 29: Todas las cosas ayudan a bien a los que confían en Dios.

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