Reflexión. Critica, un análisis con discernimiento. By Fabian Massa.

Para hablar con propiedad de algo, lo primero es definir claramente que es. ¿Qué es la crítica? Esta palabra proviene del griego κρὶνω -krínô-, «juicio o discernimiento», y de κρίνειν -krínein- «analizar, separar» de las que deriva la palabra κριτική -kritikē-, κριτικός -kritikós-, «crítico» que significa juzgar con discernimiento[1].

Discernimiento: m. Juicio por medio del cual percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas[2].



La persona con discernimiento, entonces es la que tiene una capacidad de distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, o al menos no tan bien. Esta capacidad de señalar lo que debe corregirse es lo que hace que el objeto de la observación mejore, ya sea un producto, una actividad o una organización. Teniendo en cuenta esto, el crítico debería ser una persona buscada, sin embargo por lo general son resistidos y dejados de lado. ¿Porqué? Sencillamente porque a la gente no le gusta que le digan que lo hace necesite una corrección.

La palabra “Crítica” dentro de la Iglesia (al menos en la mayoría de las evangélicas pentecostales) está considerada una “Mala palabra”. Para la mayoría de los cristianos la “Critica no es de Dios” y las personas que hacen alguna crítica tienen “raíz de amargura de espíritu, doble ánimo, un mal espíritu de crítica, son murmuradores, quejosos, rebeldes hacia la autoridad (por lo tanto están en oposición a Dios) atentan contra el orden cabeza-cuerpo, y lo único seguro es que les espera es el Lago de Fuego y Azufre.

Otra forma de ver este rechazo a la crítica (entendiendo que hablamos de una crítica que busca aportar una solución) es que las organizaciones no quieren cambiar, no quieren dejar de ser lo que son aunque se den cuenta de que lo que hacen no resulta.

Un ejemplo: En una mega iglesia es imposible que el cuerpo pastoral pueda ministrar a la grey. Para eso se montan estructuras de liderazgo, (por lo general pobremente preparadas aún en las grandes organizaciones[3]) Una de las congregaciones más importantes (al menos por su tamaño) tiene montada toda una estructura de liderazgo para suplir, de alguna manera, la no ministración pastoral. En los grupos femeninos, la dirección observó con un sano criterio, que las mujeres estaban teniendo problemas a causa de una ministración deficiente. La solución a estos casos es sencilla, por un lado poner a ministrar a gente preparada y por el otro preparar a las líderes que no tengan el nivel necesario. 

Sin embargo la dirección optó por la siguiente solución: Poner en cada grupo dos líderes en lugar de una. Si con un líder mal formado no funcionaba, con dos líderes mal formados seguramente tampoco. Es lo mismo que no poder cortar un trozo de madera con una cuchara y pretender hacerlo con dos…

Sin embargo, cuando una persona hizo esta crítica, automáticamente le hicieron un “vacío” y nadie más le dirigió la palabra. Dicha congregación sigue adelante con las mujeres en grupos con “doble comando” y están en las mismas condiciones de antes.

La persona que rechaza de plano toda crítica, pierde la oportunidad de mejorar. Los humildes aceptan la corrección y aprenden. Lo mismo pasa con las organizaciones.

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