Reflexión. Las Cartas a las 7 Iglesias de Apocalipsis. By Fabian Massa.

Mapa de la Provincia de Asia (actual Turquía) donde se pueden apreciar las siete Iglesias de Apocalipsis y también las de Colosas, Hierápolis, y Troas (Troya).

La Semana 70 comparte con nosotros:  Las Cartas a las 7 Iglesias de Apocalipsis.

Estando Juan en la isla de Patmos, tuvo una experiencia espiritual maravillosa, la revelación de Jesucristo, que Dios le dio para mostrar a sus siervos lo que sin demora tenía que suceder. Jesucristo envió a su ángel para dar a conocer la revelación a Juan, quien por su parte dio fe de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. 
Jesús estaba en toda la Gloria en medio de siete Candeleros de oro y le dijo a Juan:

 19 »Escribe, pues, lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá después.20 Ésta es la explicación del misterio de las siete estrellas que viste en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias. Apocalipsis 1.19 NVI.
Las siete iglesias de las que habla este pasaje son: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Para cada “ángel” es decir el pastor de cada iglesia, Jesús tiene una carta con un mensaje específico. Estos mensajes eran para cada Iglesia en particular, relacionado con el momento que estaban pasando y también de acuerdo a su estado de “salud espiritual”. Pero también se puede interpretar que es:

  • Un mensaje para la Iglesia Universal de todos los tiempos, es decir para las congregaciones.
  • Un mensaje especifico para cada etapa de la historia de la Iglesia Universal.
Jesús envió un mensaje de aprobación únicamente a las Iglesias de  Esmirna y de Filadelfia, a las de Éfeso, Pergamo, Tiatira y Sardis les reconoció sus buenas obras y las reconvino a corregir problemas serios, a Laodicea la exhortó duramente:

  1. A Éfeso: La exhortó a volver al primer amor (las primeras obras). 
  2. A Pérgamo: Le recriminó que toleraba en su seno a los que practicaban la “Doctrina de Balám” (idolatría y la inmoralidad sexual) y a los Nicolaitas, de los cuales no se sabe mucho, pero Jesús dice que sus prácticas le son abominables.  En el comentario de Apocalipsis más antiguo que se conoce, escrito por Victorino de Pettau en el siglo II, dice: “éste habla de los nicolaítas como «hombres falsos y turbadores que ministrando bajo el nombre de Nicolás crearon para ellos una herejía diciendo que las viandas ofrecidas a los ídolos podían ser exorcizadas y luego comidas, y que cualquiera que cometiere fornicación podía recibir la paz al octavo día». Esta descripción posiblemente sea otra especulación. Para otros, lo más conveniente sería que se tomara a los nicolaítas en conjunto con las otras doctrinas falsas denunciadas en Apocalipsis[1]”.
  3. A Tiatira: Jesús tiene en contra de esta Congregación que tolera a la falsa profetiza, a la que le da el nombre (¿simbólico?) de Jezabel. Con el nombre de Jezabel se está refiriendo a la esposa del Rey Acab, la sidonia Jezabel sacerdotisa de los Baales quien arrastró en su momento al Reino del Norte (Israel) a rendir culto a Baal y a Astarté. Esta profetiza empujaba a la congregación de Tiatira a dar culto a los ídolos (idolatría, Ap. 2.20-22).
  4. A Sardis: Esta era una Iglesia que hacía obras, las cuales a ojos de la sociedad daban testimonio de que Sardis estaba “viva”. Sin embargo a los ojos de Cristo eran obras muertas. ¿Cómo diferenciar una obra “viva” de una “muerta”? De la misma manera que se diferencia un cuerpo vivo de un cadáver, el segundo no tiene “Espíritú”. Por ejemplo, si una congregación sale a dar de comer a los pobres y no acompaña esta acción dando la Palabra de Dios, habrán hecho una buena obra que se agota en sí misma. En cambio si dan el pan y lo acompañan del Pan del Cielo, su obra permanece en la vida de esas personas, porque La Palabra es la que obrará el milagro de la Salvación en ellos. La Iglesia no debe ser una “Sociedad de Beneficencia” que busque compensar la ausencia de políticas de estado en materia de alimentación o salud. La Iglesia es la Sal del Mundo que lleva el mensaje de Salvación a los oprimidos, donde las acciones de carácter social son una forma de demostrar el amor de Dios y no un fin en sí mismas. 
  5. A Laodicea: Mientras en las cuatro anteriores El Señor reconoce cosas buenas y cosas para corregir, a esta Iglesia Jesús no le encuentra nada porque alabarla, tratándola de “Tibia” y le dice que está a punto de vomitarla de su boca. Pero Jesús le da un mensaje de esperanza, le dice que la reprende porque la ama y le da la oportunidad de arrepentirse. (Ap. 3.19 y 20) y también: “20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo”.

A pesar de las realidades de cada una de estas siete congregaciones, El Señor tiene a los pastores en su mano derecha y camina en medio de las congregaciones.

Así que, más allá de los errores de cada Iglesia, Jesús camina en medio y sostiene al Pastor, a pesar de sus yerros. Es necesario que sigamos congregándonos a pesar de las fallas de la Iglesia local, debemos hacerlo por amor a Cristo, porque Él siempre va a estar en medio de las Iglesias. Cada uno de nosotros tiene el deber y el privilegio de aportar su granito de arena en pos del beneficio de la congregación, que es el Cuerpo de Cristo.

Por eso a no desanimarse si la Iglesia local está en una crisis semejante a alguna de las que pasaron estas siete Iglesias, se los digo a Uds. y me lo digo a mí mismo. El Señor está cerca para escuchar nuestras oraciones a favor de la congregación y de los pastores.

La Semana 70 está por comenzar, es necesario que escuchemos lo que el Espíritu dice a las Iglesias.

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[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Nicola%C3%ADtas



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