Reflexión. Predica versus enseñanza. By Fabian Massa.


Si analizamos distintos pasajes de los evangelios, veremos que básicamente tenemos tres tipos de momentos de Jesús:

1.     Cuando predicaba a las multitudes

Cuando Jesús se encontraba con las multitudes, les predicaba un mensaje evangelístico, invitándolos al arrepentimiento y a volverse a Dios. Por ejemplo tenemos:
a.      17 Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón que había venido para oírlo y para ser sanados de sus enfermedades;18 también los que habían sido atormentados por espíritus impuros eran sanados.19 Toda la gente procuraba tocarlo, porque poder salía de él y sanaba a todos. Lucas 6.17-19 NVI. En esta ocasión les predicó y ministro sanidad y liberación.

b.      Juntándose una gran multitud y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: «El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra y, después de nacer, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, nació y llevó fruto a ciento por uno.» Hablando estas cosas, decía con fuerte voz: «El que tiene oídos para oír, oiga.»  Lucas 8.4-8 NVI. En el pasaje que sigue a esta predicación, Jesús deja en claro que solo que “entren” al Camino serán salvos, mientras que los que permanecen fuera, sin tener fruto se perderán, por muchas predicas que escuchen.
c.       25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les decía: 26 «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que, después que haya puesto el cimiento, no pueda acabarla y todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: “Este hombre comenzó a edificar y no pudo acabar.” 31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14.25-33 NVI Cuando Jesús dice: “33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Claramente está haciendo una diferenciación entre los que siempre iban a escucharlo y los que definitivamente lo seguían.

2.     Cuando tenía entrevistas con personas de fuera del círculo de los doce

Aquí les expongo tres ejemplos:
a.       Jesús con la mujer de Samaria, Juan 4.1-26
b.      El paralítico de Betesda, en Juan 5.1-9
c.       Jesús y el hijo del Noble, en Juan 4.43-53
En las entrevistas, Jesús trata personalmente con cada persona, dándole a cada una de ellas la salida al problema que los detiene o realizando el milagro que están necesitando.

3.     Cuando enseñaba a los discípulos

Cuando Jesús se encontraba solo con sus discípulos, Él no les predicaba con parábolas sino que les enseñaba. En el tiempo que pasaba en intimidad con los suyos, lo que les hablaba y enseñaba era muy distinto que lo que compartía con la multitud. Quizá el ejemplo más claro lo podemos ver en Marcos 4.1-9 Jesús le predica a la masa, a la cual despide con un “El que tenga oídos para oír, que oiga”. Del versículo 10 al 20 Jesús les explica todo a los discípulos, dejando en claro la diferencia en el trato en los versículos 33-34:

33 Con muchas parábolas como éstas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. 34 Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Los doce tomaron este modelo de Jesús, predicar cuando están con la multitud un mensaje de salvación, para lo cual ellos siempre ponían el énfasis en el arrepentimiento y en que Jesús volvería por los suyos. El mejor ejemplo es el primer discurso de Pedro en Hechos 2.14 – 40 el núcleo de su mensaje fue: 38 —Arrepiéntase y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados —les contestó Pedro—, y recibirán el don del Espíritu Santo. 39 En efecto, la promesa es para ustedes, para sus hijos y para todos los extranjeros, es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar”.

Pero cuando Pedro estaba con sus discípulos, no les predicaba, sino que les enseñaba, como queda claro en sus dos epístolas. La prédica es para lo no conversos y la enseñanza para los discípulos. En la Iglesia primitiva, el servicio estaba dividido en dos partes, una primera para los novatos, a los que denominaban “Catecúmenos” y una segunda parte para los más antiguos.

Este esquema sobrevive aún en la liturgia actual, donde el servicio está dividido en dos grandes momentos:

a.       El llamado a los “Nuevos” donde se da un micro mensaje evangelístico

b.      El denominado “Culto”

De las dos partes, la primera está distorsionada, mientras que Pedro llamaba al arrepentimiento, hoy en día se llama a las personas a que vengan a recibir las bendiciones, a lo cual se “accede” haciendo una breve oración. De arrepentimiento y cambio de estilo de vida, se habla poco y nada.

La segunda parte, que correspondería a la enseñanza que los Apóstoles daban a los discípulos, también ha sufrido una metamorfosis negativa: Mientras que Pablo disertaba largamente (Hechos 20.8) los “Ungidos de hoy” (sobre todo en las Iglesias Pentecostales) dan predicas de cuatro versículos y dos concordancias[1], el resto del tiempo lo rellenan con dos horas y media de canciones vacías.

Los servicios de la Iglesia Primitiva, tenían el modelo de la Sinagoga, donde había canto de himnos, de salmos, pero donde el peso estaba puesto en la enseñanza de la Palabra. Así mismo, la responsabilidad del culto estaba repartido entre el Anciano y los discípulos, pues era la costumbre que todos participaran aportando lo que Dios les había dado (Efesios 5.19; Colosenses 3.16) e incluso participando de la lectura de la Escritura:

 16 (Jesús)  Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, 17 y le entregaron el libro del profeta Isaías. Lucas 4.16 NVI

En este pasaje se ve cómo le dieron la oportunidad de leer a Jesús, como a cualquier otro miembro de su comunidad. Cuando miramos el “Show” de los cultos de hoy, vemos que poco tienen que ver con lo que leemos en la Biblia.

Es hora de volver a la vieja senda, donde los Ancianos estaban preparados, donde se diferenciaba entre el mensaje que se daba a los de afuera, y la enseñanza a los de adentro. La Semana 70 está por comenzar y la gran mayoría no está preparada.
Tesoros de Sabiduría, La Semana 70,
 Fabian Massa.

 

Prédica, Enseñanza, Senda Antigua.

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