Reflexión. ¿Empequeñecer a Dios para agrandar el Ego? By Fabian Massa.



En Mateo 6.25 – 33, Jesús anima a sus discípulos a no preocuparse por las cosas de todos los días.

No preocuparse por la comida, poniendo como ejemplo que si El Padre se encarga de darle de comer a los pájaros del campo, cómo no lo hará por sus hijos (6.25-26).
De la misma manera por la ropa para vestir, si El Padre viste a las plantas silvestres, cómo no  vestirá también a sus hijos (6.28-29).

En el versículo 32 Jesús dice:” 32 Por que los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan”. Los Hijos de Dios no deberíamos preocuparnos de esto, porque así se comportan los que no tienen fe en Dios.
Por tal razón Jesús recomienda (vv.33):” Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas”.

Lo que está buscando aquí Jesús es que los discípulos se “despeguen” de pensar a Dios según la medida de sus necesidades, porque de esa manera estoy haciendo a Dios chiquito, estaría centrando todo el tema del Culto en mis necesidades y no en Él.
Pero la prédica común es esta (Léase con un tono grandilocuente):

“Oh hermanos, les traigo una Palabra fresca del Señor para sus vidas…para sus necesidades…para sus temores….para que tengan fe…..para que tengan confianza…
Para Uds….centrada en Uds…..en las necesidades de Uds….en los miedos de Uds….en los anhelos y sueños de Uds…..en Uds….para Uds…..por Uds.….”

Este modelo devocional de lo que Dios dice para tu vida, tus necesidades, tus peticiones, tus temores, tus… tus… tus… es un modelo centrado en la pequeñez del hombre y no en la grandeza de Dios. Los “Ungidos” enseñan y predican de esta manera, porque el hombre naturalmente desea oír hablar de Su problema y cómo Dios lo solucionará en 5 minutos, porque obviamente él “siente que es el Centro del Universo” y este es el principio del Humanismo: Dios está para:

a.     Servirme a mí.
b.     Atender mis declaraciones de Poder
c.      Para ver que no me falte nada.
d.     Para que Yo sea feliz.

Y con este sencillo modelo de predicación, han llenado sus Iglesias de gente que piensa, ora y cree en Dios desde lo natural, es decir siendo cada uno de ellos el Centro de toda la Creación. Pero nosotros debemos seguir a Jesús, el enseño en que busquemos entender el Reino de Dios.

Es mejor hablar de un Dios Grande que hizo los Cielos y la Tierra, es mejor hablar de sus misericordias, de sus profecías, de sus promesas, de la grandeza de su poder y de su amor, de lo imponente de sus obras, cómo dice Jesús, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, sabiendo, entendiendo, estudiando y creyendo que todo lo demás nos será añadido.
Deja ya esos Devocionales Baratos y Humanistas, deja ya por favor.



Para los predicadores la Palabra dice: 

45 »¿Quién es el siervo fiel y prudente a quien su señor ha dejado encargado de los sirvientes para darles la comida a su debido tiempo?46 Dichoso el siervo cuando su señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. 47 Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. 48 Pero ¿qué tal si ese siervo malo se pone a pensar: “Mi señor se está demorando”, 49 y luego comienza a golpear a sus compañeros, y a comer y beber con los borrachos? 50 El día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada el señor volverá. 51 Lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los hipócritas. Y habrá llanto y rechinar de dientes. (Mt. 24.45-51 NVI).



Para los discípulos La Palabra dice:

Busquen al Señor mientras se deje encontrar,
    llámenlo mientras esté cercano.
Que abandone el malvado su camino,
    y el perverso sus pensamientos.
Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios,
    que es generoso para perdonar,
    y de él recibirá misericordia.
«Porque mis pensamientos no son los de ustedes,
ni sus caminos son los míos
—afirma el Señor —.
Mis caminos y mis pensamientos
    son más altos que los de ustedes;
    ¡más altos que los cielos sobre la tierra!
10 Así como la lluvia y la nieve
    descienden del cielo,
y no vuelven allá sin regar antes la tierra
    y hacerla fecundar y germinar
para que dé semilla al que siembra
    y pan al que come,
11 así es también la palabra que sale de mi boca:
    No volverá a mí vacía,
sino que hará lo que yo deseo
    y cumplirá con mis propósitos.
12 Ustedes saldrán con alegría
    y serán guiados en paz.
A su paso, las montañas y las colinas
    prorrumpirán en gritos de júbilo
    y aplaudirán todos los árboles del bosque.
13 En vez de zarzas, crecerán cipreses;
    mirtos, en lugar de ortigas.
Esto le dará renombre al Señor;
    será una señal que durará para siempre.» Isaías 55.6-13 NVI



La Semana 70 está a las puertas. No te quedes afuera.




Cristo céntrico - Humanista

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