REFLEXIÓN. EL FARISEO, LA SAMARITANA Y EL MAESTRO. BY FABIÁN MASSA.


1.     Nicodemo.

En Juan 3.12 Jesús le hace una pregunta incómoda a Nicodemo: Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? 
Nicodemo se había acercado al caer la noche a ver a Jesús, lo cual pudo haberse dado por dos razones:
a.      Para que nadie lo viera, ya que para un judío religioso, [fariseo y miembro del Sanedrín (Consejo de Ancianos), miembro de la más alta esfera del poder político, y por ende social y económico de Judea], ser identificado con Jesús, un profeta (ni siquiera sus más acérrimos enemigos negaban este hecho) que era un “Violador serial del Sabbat” podía llegar a ser peligroso.
b.      Cuando una persona quería tener una charla prolongada con otra, el mejor momento era ir a cenar, generalmente alrededor de las 19.00hs y daba la oportunidad a las personas de tener una larguísima sobremesa.

Nicodemo, un autentico descendiente de Abraham el "Amigo de Dios" y por lo tanto ciudadano del Pueblo Elegido, perteneciente a la secta de los Fariseos, miembro destacado del Consejo, de la más alta alcurnia de Jerusalén, heredero de las Promesas de Hashem, Discípulo de Moisés y Maestro de la Ley, no entendía lo que Jesús le estaba diciendo. Por eso la pregunta del Maestro:Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales? Sabemos que mucho más tarde (cuando Jesús ya había sido sacrificado) Nicodemo era verdadero discípulo del Señor, que despreció todo en este Mundo para servirlo en su funeral, exponiéndose de la peor manera ante sus pares, con riesgo incluso de su propia vida (Juan 19.39). Pero en el tiempo del relato del capítulo 3, todo parece indicar que aún no había creído en Jesús como el Mesías, el Salvador de la Humanidad.
En su pregunta a Nicodemo, Jesús plantea la diferencia entre lo Celestial (sobrenatural) y lo terrenal (natural) y que para creer lo de arriba, es necesario primero entender lo de abajo.


2.     La Samaritana

Ahora la acción se desarrolla en Samaria, en el capítulo 4 de Juan. La mujer forma parte de un pueblo mezcla de sangre israelita con extranjeros, algo que para cualquier judío era una abominación y esta era una de las principales causas del rechazo que manifestaban abiertamente a los samaritanos. Para entender el porqué de tal actitud, es necesario ver aunque sea superficialmente la historia, la enemistad entre los dos pueblos surge después de la muerte de Salomón en el 928 a.C. cuando lo sucedió su hijo Roboam, y a causa de su primera medida de Gobierno, el Reino se dividió en dos partes:

a.     ISRAEL o Reino del Norte, conformado por 10 de las 12 tribus, con capital en Samaria, gobernada en ese momento por el Rey Jeroboam I.

b.     JUDÁ o Reino del Sur, bajo Roboam, capital en Jerusalén, conformado por las tribus de Judá y Benjamín.

c.    A partir de ese momento hubo muchos enfrentamientos bélicos entre los reinos del Norte y del Sur.

d.     En el año 722 a.C. cuando la “Potencia Dominante” en Medio Oriente era Asiria bajo el gobierno de Sargón, el Reino del Norte, bajo el gobierno Oseas (último Rey), fue invadido y su población llevada al exilio (2 Reyes 17:3–6), dejando en el país solo a los viejos, los enfermos y los inútiles. Durante el reinado en Asiria de Esarjadón (Esdras 4.2) la región de Samaria fue repoblada con extranjeros (2 Reyes 17.24-33) los cuales hicieron un sincretismo entre sus religiones paganas y el Culto al Señor.

e.    Cuando una parte de los judíos pudieron volver a Jerusalén (después de su deportación masiva a Babilonia en el 586 a.C. por Nabucodonosor) a reconstruir el Templo junto a Zorobabel (Esdras 3 y 4) los samaritanos quisieron participar de la reconstrucción, pero los judíos los rechazaron (Esdras 4.1-3).

Cuando le damos una breve vista a la historia, se comprende porque a la samaritana le sorprendió tanto que Jesús, siendo varón judío le hablara y le pidiera de beber agua (Juan 4.8-9), ya que normalmente no tenían trato y menos compartir los utensilios o los alimentos y bebidas.
Jesús le predica a la samaritana, y ella cree que Él es el Mesías e inmediatamente corre a predicarle la buena nueva a todo el pueblo (Juan 4.28-29).

3.     Análisis

Los temas tratados en los puntos 1 y 2 son los que Jesús definiría como “Naturales” o “De este Mundo”: Historia, pasajes bíblicos concordantes, datos de diccionario especializado, a los que se debería (en un estudio más completo de los textos) añadirle un análisis de las palabras claves en los idiomas originales y un montón de importantes detalles más. Si no sabemos y entendemos estos datos, es imposible ver algo más profundo.
Si no se entiende lo “natural” no se puede comprender lo sobre natural que es la mirada de Dios de ambos personajes:

a.      Nicodemo, judío de judíos, fariseo de fariseo, un hombre que se creía “Santo” (fariseo significa apartado para Dios, es decir santo) pero que en realidad no entendía aquello de lo que hablaba (La Ley), era un pecador y necesitaba un Salvador. Cuando Jesús le expone su realidad, genera en Nicodemo una incomodidad. Los fariseos habían visto muchos milagros de Jesús a quien conocían y sin embargo no creían en Él.

b.    La Samaritana, mujer de un pueblo que a los ojos de los judíos no era pueblo, ignorante de la Ley y de lo que hablaba, cosa que Jesús le hace notar (Juan 4.22) La mujer no conocía a Jesús, sin embargo ante la señal de que era profeta (Jesús resumió en 28 palabras toda su vida de pecado, Juan 4.17B) ella cree y lo anuncia a los demás para que también crean (Juan 4.28-29).

Dios miró a ambos personajes y vi lo real: Ambos necesitaban un Salvador y ambos necesitaban darse cuenta de su ignorancia. Jesús les da el mismo mensaje, aunque de diferente manera, a Nicodemo con más rigor (él estaba creído que era un Maestro de la Palabra) a la mujer con más dulzura, ya que ella en su ignorancia era más humilde que el fariseo.

4.     Conclusión final

  • Es necesario despojarse de la ignorancia que trae la soberbia.
  • Es necesario despojarse de la ignorancia que tiene el humilde.
  • En definitiva: Es necesario despojarse de toda ignorancia, para entender que necesitamos un Salvador.
  • Eso solo se hace buscando a Dios estudiando su Palabra, porque cuando eso sucede, Él en su Misericordia nos da discernimiento a través de su Espíritu Santo.


La Semana 70 está por comenzar. Que El Señor nos encuentre buscándolo a Él. Buscar a Dios no consiste en cantar 2 horas las bobas canciones de Hillsong, sino tratar de entender lo que Él quiere, que casualmente es lo que Él dijo.


Buscar a Dios, Salvación

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