+ STUDY. JUAN 5.16 - 30. BY FABIAN MASSA.


+ STUDY. JUAN 5.16 - 30. BY FABIAN MASSA. Texto de la NTVVida mediante el Hijo

16. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
El texto hace referencia directa a la sanación del paralítico del estanque de Bethzatha[1] (Juan 5.1-16) Los religiosos perseguían a Jesús porque él violaba deliberadamente el Día de Reposo, ellos no podía aceptar que Dios obrara en el momento que Él quisiera, de la manera que Él eligiera.

17. Pero Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.»
18. Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.
19. Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo.
20. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis.
Ya los religiosos habían determinado matarlo. Su decisión se vio impedida hasta que se cumpliera el Tiempo establecido por el Señor. Juan hace ver constantemente en su Evangelio que Jesús es el Logos, desde la Eternidad.
*
El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre… el texto tiene su apoyo en Proverbios 8.22-31, en el discurso de la “Sabiduría”:
27 Estaba presente cuando él estableció los cielos,

    cuando trazó el horizonte sobre los océanos.
28 Estaba ahí cuando colocó las nubes arriba,
    cuando estableció los manantiales en lo profundo de la tierra.
29 Estaba ahí cuando puso límites a los mares,
    para que no se extendieran más allá de sus márgenes.
Y también cuando demarcó los cimientos de la tierra,
30     era la arquitecta a su lado.
Yo era su constante deleite,
    y me alegraba siempre en su presencia.
31 ¡Qué feliz me puse con el mundo que él creó;
    cuánto me alegré con la familia humana! NTV.

*
21. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.
22. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, 23. para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado.
Esta es una regla presente aún hoy en todo el Mundo: El recibir bien a alguien que viene de parte de un amigo o un superior, es honrar al que lo envió. Con más razón tratándose del Mesías, el cual había sido anunciado desde el Principio (Génesis 3.15) y en los Salmos y los Profetas.
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24. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
25. En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.
Los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán…todo hombre está muerto espiritualmente hasta que oye (entiende y obedece) la voz de Dios.
El avivamiento espiritual no tiene lugar sin la palabra. Sin embargo, el mero oír la palabra no es suficiente; se debe aceptar por fe: “el que oye mi palabra y cree”. El objeto de esta fe debe ser Jesús como el Hijo de Dios.  El que cree “tiene vida eterna”. La idea de que el pecador está muerto por naturaleza, de modo que cuando el gran cambio tiene lugar pasa realmente “de muerte a vida”, se encuentra no sólo aquí, sino también en Lc. 15:32; Ef. 2:1; 5:14.
La expresión: “Viene la hora, sí ¡ya ha llegado!” se refiere a la dispensación de la Gracia que, cuando Jesús pronunció estas palabras, era a la vez presente y futura. El Señor piensa aquí en las multitudes de convertidos que, hasta el día de su segunda venida, pasarán de las tinieblas a la luz, y de muerte a vida, tanto del campo de los judíos como del de los gentiles. “… los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyen vivirán”.




Cuarto Evangelio[2]
A. Primera Resurrección
De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió; tiene vida eterna… ha pasado de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, sí, ¡ya ha legado! cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyen vivirán.
… y no viene a condenación.

B. Segunda Resurrección (para juicio)

No os maravilléis de esto; porque viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán: los que han hecho lo bueno, a resurrección de vida; mas los que han hecho lo malo, a resurrección de condenación.


Apocalipsis[3]
A. Primera Resurrección
“… y vi las almas de los decapitados… los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años… Esta es la primera resurrección.
B. Segunda Resurrección (para juicio)
Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él… Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los [p 213] muertos que habían en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras… Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”.

Apoyándonos en esta comparación podemos sacar varias conclusiones[4]:
La primera resurrección no tiene nada que ver con el cuerpo; se refiere al alma. Cuando se acepta la palabra de Cristo por fe (“el que oye mi palabra y cree”) el hombre “tiene vida eterna (sobre esto véase 1:4; 3:16) y ha pasado de muerte a vida”; y ¿qué es esto sino la primera resurrección que, aunque empieza aquí en la tierra, culmina en la vida del alma con Cristo en el cielo? En el pasaje de Apocalipsis lo que se hace resaltar más es la última fase de esta primera resurrección.

El que participa de la primera resurrección (es decir, el que ha recibido a Cristo con una fe viva) no tiene por qué temer el día del juicio. El cuarto Evangelio, en su propio lenguaje, dice: “… no viene a condenación; y en el lenguaje de Apocalipsis: “… la segunda muerte (en la cual se cumple la sentencia de condenación) no tiene potestad sobre éstos”.

La segunda resurrección es de carácter físico. Pertenece al gran día de la consumación de todas las cosas. Es universal: todos resucitarán, tanto creyentes como incrédulos.

Ni el cuarto Evangelio ni el Apocalipsis enseña que entre la resurrección física de los creyentes y la de los incrédulos haya un período de mil años: “… viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán”. “12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras".

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26. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, 27. y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre.
El Hijo tiene los mismos atributos del Padre, porque son Uno (Juan 17.22) Vida en sí mismo cf. Juan 11.25 Yo soy la resurrección y la Vida.
Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de actuar como juez, puesto que es el Hijo del Hombre. Del mismo modo que el Padre es autosuficiente, teniendo en sí mismo vida eterna, así también al Hijo le era dado el tener esta vida (inherente) en sí mismo; y esto explica el hecho de que sea capaz de dar vida eterna a sus elegidos.
Jesús hace ver que su autoridad para juzgar (lo mismo que el poder para impartir vida) le ha sido dada porque es el Hijo del Hombre. Además, las dos ideas: juzgar e Hijo del Hombre siempre van juntas en las Escrituras. Hijo del Hombre: Titulo Mesiánico.

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28. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz 29. y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.
La idea de juicio (condenación y absolución; con el consiguiente castigo o recompensa) no tomó a los judíos por sorpresa. Lo que los llenó, sin embargo, de asombro fueron las palabras de Jesús (versículos 22 y 27) que, para ellos, representaban una pretensión totalmente absurda e intolerable, pues suponían que el derecho de juzgar lo había recibido él, y que los hombres estaban siendo juzgados e iban a ser juzgados según la actitud que adoptaran hacia él.
Jesús, por lo tanto, dice: “No os maravilléis de esto; porque (lo que he dicho es verdad, como lo demostrará el hecho de que) viene la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán”. La frase, todos los que están en los sepulcros oirán su voz, parece indicar que la segunda venida, lejos de ser silenciosa o secreta, va a ser pública y audible (además de visible). Cf. 1 Co. 15:52. Obsérvese también que tanto en el terreno físico como en el espiritual, la voz de Cristo es creadora. ¡Si no lo fuera los muertos no podrían oírla! [5]
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30. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Jesús indica a los judíos que no tienen derecho a juzgarle y condenarle ya que todos los milagros fueron hechos con la intervención del Padre. Si juzgan a Jesús, también estaría juzgando a Dios mismo. Jesús dice: No puedo yo hacer nada por mí mismo. Los judíos necesitaban saber que al criticar a Jesús se oponían a Dios mismo.




Juan 5.16-30 


[2] Hendriksen, comentario a Juan 5.
[3] Hendriksen, comentario a Juan 5
[4] Hendriksen, comentario a Juan 5
[5] Hendriksen, comentario a Juan 5

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