REFLEXIÓN. JESÚS, “EL MODELO” A SEGUIR. BY FABIAN MASSA.


REFLEXIÓN. JESÚS, “EL MODELO” A SEGUIR. BY FABIAN MASSA.

Jerusalén, Fiesta de los Tabernáculos (Septiembre – Octubre 32 d.C.?), cuenta Juan en su Evangelio (capítulo 7.14-18) que Jesús esperó hasta la mitad de la fiesta para subir al templo y comenzar a enseñar:
15 Los judíos se admiraban y decían: «¿De dónde sacó éste tantos conocimientos sin haber estudiado?»
16 —Mi enseñanza no es mía —replicó Jesús— sino del que me envió.17 El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. 18 El que habla por cuenta propia busca su vanagloria; en cambio, el que busca glorificar al que lo envió es una persona íntegra y sin doblez. 

El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta, ¿Cuándo una persona puede reconocer si la enseñanza que da un maestro o pastor es de Dios? Cuando está buscando hacer la voluntad del Padre, y por lo tanto puso su empeño en conocer la Escritura, para saber cuál es la buena, perfecta y agradable voluntad de Dios (Romanos 12.2). Los religiosos conocían la Escritura, (por eso se admiraban y se preguntaban cómo Jesús sabía tanto sin haber estudiado como ellos, versículo 15), ellos conocían pero no creían (no la ponían en práctica)
Jesús estaba esperando que los verdaderos creyentes reconocieran las Palabras de Dios en su boca, que le crean y que lo sigan. Él no esperaba nada de los otros, solo buscaba a los propios.

Los que enseñamos hoy la Palabra debemos imitarlo a Él: No dar palabras nuestras, sino las suyas. El que nos escuche reconocerá lo que hablamos. Por eso nosotros buscamos enseñar Sus Palabras, para que lo reconozcan a Él en nosotros y no a nosotros en nosotros mismos, porque toda la Gloria es Suya.

Ahora bien, si Jesús hablaba así, era porque ya en su tiempo los religiosos (en este caso los fariseos) buscaban su propia gloria, hablando de sus propias palabras: El que habla por cuenta propia busca su vanagloria”.

A estos farsantes no les interesaba que el pueblo conociera la Palabra de Dios, solo querían ser reconocidos, admirados y honrados (léase pagados) y para eso necesita que la gente no distinga si lo que dice es o no es de Dios…Igual que sucede hoy, ¿verdad? Muchos “Ungidos“ dicen conocer la Escritura, pero en lugar de ponerla por obra la tuercen para tener réditos de gloria, poder y sobre todo el dinero de la congregación.


La Semana 70 está por comenzar, despierta tú, al que durmieron con dulces canciones vacías de Palabra.



Falsos maestros. Falsas doctrinas de hombres

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