+ STUDY. JUAN 6.16-59. LOS DISCÍPULOS Y LOS MIRONES BY FABIAN MASSA.

+ STUDY. JUAN 6.16-59. LOS DISCÍPULOS Y LOS MIRONES BY FABIAN MASSA.

En el estudio de la sección  JUAN 6.1-15[1] terminamos con varias conclusiones:

1.      El relato habla de 5.000 varones sin contar las mujeres y los niños, por lo tanto el número de personas pudo haber sido significativamente mayor.

2.      El milagro fue de transformación de lo muy poco (5 panes de cebada y dos pescados) en comida para saciar una multitud y además sobraron 12 cestas.

3.      El muchacho de los panes y los peces solo es mencionado por Andrés, y no tiene ningún protagonismo en la historia.

4.      La conclusión de que las personas que participaron del evento conocido como “La alimentación de los 5.000” habían reconocido a Jesús como “el profeta que había de venir” (Juan 6.14) y entendiendo Jesús que querían hacerlo Rey, se retiró al Monte a orar solo (Juan 6.15), mientras los discípulos se embarcaron para cruzar al otro lado del lago de Tiberíades (Juan 6.16). Es importante entender que la expectativa del pueblo era, literalmente hablando, un Mesías – Rey, un Libertador que sacudiera el yugo de opresión Romano, ellos esperaban un super guerrero tipo de Rey David “potenciado” y no al “Salvador espiritual de la Humanidad”. 

16 Al anochecer descendieron sus discípulos al mar, 17 y entrando en una barca iban cruzando el mar hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos. 18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. 20 Pero él les dijo:
—Yo soy; no temáis.
21 Entonces ellos lo recibieron con gusto en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra a donde iban.

En Mateo 14.23-25 tenemos un paralelo de esta historia:
23 Después de despedir a la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 
24 Ya la barca estaba en medio del mar, azotado por las olas, porque el viento era contrario.
En el versículo 25 comenta que a la 4° vigilia de la noche (entre las 03.00 y las 06.00hs) Jesús fue hacia ellos andando sobre el mar. Ellos temen pensando que es un fantasma, Jesús se da a conocer y Pedro le pide que lo mande a caminar hacia Él. Jesús sube a la barca y la tempestad se calma (Dominio sobre la Naturaleza), entonces los discípulos lo reconocen una vez más como el Mesías (Mateo 14.33) Juan omite todos estos detalles y se centra en Jesús como el Pan de Vida que viene del Cielo.

22 Al día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar se dio cuenta de que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que estos se habían ido solos. 23 Pero otras barcas habían llegado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaúm, buscando a Jesús.

25 Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron:
—Rabí, ¿cuándo llegaste acá?
26 Respondió Jesús y les dijo:
—De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna, la cual os dará el Hijo del hombre, porque a éste señaló Dios, el Padre.
28 Entonces le preguntaron:
—¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?
29 Respondió Jesús y les dijo:
—Ésta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado.
30 Entonces le dijeron:
—¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo.”
—¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? Ellos vieron y comieron el día anterior los panes y los peces, pero ahora pedían otro milagro para creer. Estaban desafiando a Jesús a acercarse a la “Marca” de Moisés.

32 Y Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo, 33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.
Moisés jamás hubiera dicho que él dio el Maná, porque él sabía que era Dios quien proveía, pero la religiosidad hizo que el pueblo se olvidara de Dios y endiosara a Moisés. Además, en ese tiempo Israel comió Maná, que era un Tipo del Pan del Cielo, era comida, es decir material. En cambio las Palabras de Jesús, el verdadero Pan del Cielo, son Espíritu y Verdad. Jesús es el Anti-tipo del Maná.
34 Le dijeron:
—Señor, danos siempre este pan.
35 Jesús les respondió:
—Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. 36 Pero ya os he dicho que, aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y al que a mí viene, no lo echo fuera. 38 He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y la voluntad del Padre, que me envió, es que no pierda yo nada de todo lo que él me da, sino que lo resucite en el día final. 40 Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final.
41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: «Yo soy el pan que descendió del cielo», 42 y decían:
—Éste, ¿no es Jesús el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo dice ahora: “Del cielo he descendido”?
Finalmente estaban entendiendo: Quien no creyera en Jesús el Mesías como el Hijo de Dios, no resucitaría en el Día Final. Lo entendieron perfectamente y eso los enojó mucho.

43 Jesús respondió y les dijo:
—No murmuréis entre vosotros. 44 Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo atrae; y yo lo resucitaré en el día final. 45 Escrito está en los Profetas: “Y todos serán enseñados por Dios.” (Isaías 54.13) Así que, todo aquel que oye al Padre y aprende de él, viene a mí. 46 No que alguien haya visto al Padre; sólo aquel que viene de Dios, ése ha visto al Padre.47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí tiene vida eterna. 48 Yo soy el pan de vida. 49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y aun así murieron. 50 Éste es el pan que desciende del cielo para que no muera quien coma de él. 51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
52 Entonces los judíos discutían entre sí, diciendo:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Ahora están tomando La Palabra de manera literal otra vez, Jesús habla del Nuevo Pacto (Jeremías 31.27-34; Ezequiel 36.26-32) en su Sangre. Pues todo pacto se sella con sangre. Además Jesús está profetizando lo que sucederá un año después,  para la próxima Pascua (Lucas 22.17 Santa Cena).

53 Jesús les dijo:
—De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final,55 porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57 Así como me envió el Padre viviente y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. 58 Éste es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres, que comieron el maná y murieron; el que come este pan vivirá eternamente.
(Lucas 22.17 Santa Cena). Jesús es “El Cordero de Dios que quita el pecado del Mundo” (Juan 1.29) el Antitipo del cordero pascual de Éxodo 12, el cual debía ser comido íntegramente y al cual no se le debía quebrar ningún hueso (Éxodo 12.46; Salmo 34.20; Juan 19.36). Es también figura del sacrificio del Yom Kippur (Día del Perdón), por el cual Dios perdonaba y volvía a ser “Propicio” al pueblo, de la misma manera, por el sacrificio de Cristo que quita el pecado, es decir lo que nos separa de Dios e impide que tengamos paz Él (Isaías 59.2). Dios nos es propicio porque Jesús es nuestra propiciación (Romanos 3.25; 1 Juan 2.2 y  Juan 4.10).
59 Estas cosas dijo en Capernaúm, enseñando en una sinagoga.

CONCLUSION DE ESTE ESTUDIO:
El que come este pan vivirá eternamente. El que come la Palabra de Dios, la mastica y la digiere, incorporándola a su propio cuerpo, ese vivirá eternamente, es decir no sufrirá la 2° Muerte (la Espiritual). El que como y asimila La Palabra es un discípulo de Cristo. En la historia se pueden ver claramente dos tipos de poblaciones:

1.      Una muy grande, una multitud, que sigue a Jesús por todas partes, que busca continuamente las señales, pero que no cree en Cristo. Solo buscan “Los panes y los peces”. Tal como se puede ver hoy en el 99% de las Iglesias, sobre todo en las Mega.
2.      Una muy chica, la de los discípulos, que tampoco entienden mucho de que se trata pero se mantienen firmes tratando de comprender a su Maestro.

¿A cuál población perteneces tú? La Semana 70 está a las puertas. Solo los discípulos vivirán eternamente. Los mirones pasarán por la 2° Muerte.


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