HEGEL, MARX, ENGELS, EL MANIFIESTO COMUNISTA Y APOCALIPSIS 6.6 - BY FABIAN MASSA.


Para entender nuestro presente, es necesario tener una visión clara de la Historia y sobre todo de los ultimos dos siglos.

El Manifiesto, fue encargado por “La Liga Comunista”, una organización obrera internacional, a Carl Marx y a Federico Engels, en el congreso celebrado en Londres en noviembre de 1847.
Es una redacción detallada del programa teórico y práctico, del partido, apto para la publicidad.

La idea central que inspira todo el Manifiesto
“A saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx . Londres, 28 junio 1883. F. ENGELS”. En prologo a la edición alemana de 1883.

Engels ve todo el proceso históricamente, como en cada época se dieron más o menos las mismas luchas, entre quienes querían dominar y quienes se resistían a serlo.


VISIÓN DE ENGELS DE LA REALIDAD EN 1890

En el prologo de la edición alemana de 1890, Engels hace referencia al crecimiento económico que dio la inmigración europea a los EE.UU. en la agricultura y también en la industria, previendo que USA se convertiría en una potencia que opacaría la vieja Europa, cosa que finalmente se produjo a partir de 1943, con la entrada de los EE.UU. en la 2° Guerra Mundial.
Asimismo observa que ”…a la par que en las regiones industriales empieza a formarse un copioso proletariado y una fabulosa concentración de capitales”.
El triunfo del proletariado en Rusia. Dice Engels:”El Manifiesto Comunista se proponía por misión proclamar la desaparición inminente e inevitable de la propiedad burguesa en su estado actual.  Pero en Rusia nos encontramos con que, coincidiendo con el orden capitalista en febril desarrollo y la propiedad burguesa del suelo que empieza a formarse, más de la mitad de la tierra es propiedad común de los campesinos.
Ahora bien -nos preguntamos-, ¿puede este régimen comunal del concejo ruso, que es ya, sin duda, una degeneración del régimen de comunidad primitiva de la tierra, trocarse directamente en una forma más alta de comunismo del suelo, o tendrá que pasar necesariamente por el mismo proceso previo de descomposición que nos revela la historia del occidente de Europa?
Anticipando la revolución del 1917 Engels se pregunta:”Si la revolución rusa es la señal para la revolución obrera de Occidente y ambas se completan formando una unidad, podría ocurrir que ese régimen comunal ruso fuese el punto de partida para la implantación de una nueva forma comunista de la tierra”.
Pero como bien dijo Feinmann en su clase *El Capital*[1], la Revolución Rusa se fagocito a sí misma. La U.R.S.S. murió como proyecto político comunista en 1991 durante el gobierno de Mijaíl Gorbachov, quedando hoy un resabio de la Revolución en Cuba, que agoniza lentamente.


EL MANIFIESTO COMUNISTA

Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.

Toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba (Tierra, terreno), maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces, y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes.

Aquí también se puede observar un paralelo con *El Amo y el Esclavo*[2] de Hegel, el comienzo de la Historia es por las relaciones de dos conciencias (clases para Marx) deseantes, en eterna lucha por someter uno al otro.

El descubrimiento de América, la circunnavegación de África abrieron nuevos horizontes e imprimieron nuevo impulso a la burguesía.  El mercado de China y de las Indias orientales, la colonización de América, el intercambio con las colonias, el incremento de los medios de cambio y de las mercaderías en general, dieron al comercio, a la navegación, a la industria (con el avance de las ciencias), un empuje jamás conocido, atizando con ello el elemento revolucionario que se escondía en el seno de la sociedad feudal en descomposición.
El tremendo crecimiento del Siglo XIX, que se dio en todos los ámbitos, la cultura, el arte, la economía, la industria, el comercio.

Las tremendas desigualdades entre la Burguesía y el proletariado alcanzan su máxima expresión en la Revolución Industrial.

Las armas con que la burguesía derribó al feudalismo se vuelven ahora contra ella. Y la burguesía no sólo forja las armas que han de darle la muerte, sino que, además, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios.

La Muerte de la Burguesía, algo que no ha sucedido y que parece que nunca será, sobre todo después del fracaso estrepitoso del Comunismo, donde su mayor representante actual, CHINA es un campeón del capitalismo cuya base es la explotación del proletariado chino a manos de los dirigentes del Partido Comunista, devenidos en los Nuevos Amos.

Así, por ejemplo, la Revolución francesa abolió la propiedad feudal para instaurar sobre sus ruinas la propiedad burguesa. Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía, de esta moderna institución de la propiedad privada burguesa, expresión última y la más acabada de ese régimen de producción y apropiación de lo producido que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros. Así entendida, sí pueden los comunistas resumir su teoría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada. Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano, esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad, el acicate de todas las actividades y la garantía de toda independencia.

A mi entender, el Comunismo como filosofía (y por lo tanto como movimiento político  está destinado a fracasar), como todo lo que es radicalizado:
  • El Racionalismo rabioso fracasó
  • El empirismo rabioso fracasó
  • El Idealismo Absoluto no triunfó
  • El Comunismo ya no existe.
  • El Capitalismo también fracasó, solo que no parece haberse encontrado algo mejor que lo reemplace, a mi entender porque la solución debe venir de los que tienen las herramientas, que son precisamente los que están más beneficiados explotando a la gran mayoría. ¿Y por qué no lo propone la mayoría? Sencilla y llanamente porque estamos muy ocupados tratando de sobrevivir.
En la sociedad burguesa, el trabajo vivo del hombre no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado.  En la sociedad comunista, el trabajo acumulado será, por el contrario, un simple medio para dilatar, fomentar y enriquecer la vida del obrero.
El plus-trabajo, de donde sale la Plus-valía que incrementa y multiplica el Capitalismo. Marx quiere que ese excedente de ganancia retroalimente al proletariado y no al capitalista.

Preguntan Marx & Engels:”Os aterráis de que queramos abolir la propiedad privada, ¡cómo si ya en el seno de vuestra sociedad actual, la propiedad privada no estuviese abolida para nueve décimas partes de la población, como si no existiese precisamente a costa de no existir para esas nueve décimas partes! ¿Qué es, pues, lo que en rigor nos reprocháis?  Querer destruir un régimen de propiedad que tiene por necesaria condición el despojo de la inmensa mayoría de la sociedad”.

La sensación que tengo al leer esto es ”Cómo nosotros los proletarios no podemos tener siquiera el 10% de la propiedad privada, les arruinaremos su 90%” Cuando una propuesta ganar- ganar sería “Cómo podemos hacer para que haya un reparto más justo de las ganancias, a fin de que cada unió tenga lo necesario para tener una vida digna”

El comunismo no priva a nadie del poder de apropiarse productos sociales; lo único que no admite es el poder de usurpar por medio de esta apropiación el trabajo ajeno. Se arguye que, abolida la propiedad privada, cesará toda actividad y reinará la indolencia universal.
El problema fue que una vez que algunos de los proletarios llegaron a la punta de la Pirámide de la Revolución Proletaria, se olvidaron de todo y se convirtieron en los Nuevos Amos, y como no tenían cultura, ni educación, fueron mucho más brutos, dañinos y bárbaros que los “Déspotas Ilustrados”, el famoso síndrome del “Piojo Resucitado[3]”. Esto lo podemos ver hoy en Corea del Norte, que mientras la gente se muere de hambre, el Gran Líder Kim se ve gordito y dándose todos los gustos habidos y por haber.

Como podrán apreciar, el tema es que los Muchachos Comunistas y sus grandes ideas me son tan simpáticos y agradables como sus opuestos, los “Liberales” Chicago Boys, porque en definitiva, cuando llegan al poder TODOS se olvidan que ellos alguna vez fueron pobres y se aplican a oprimir al pobre tenazmente.

La Semana 70 está por comenzar, esto lejos de mejorar va ir cada vez peor. El capitalismo se hará cada vez más rabioso, hasta que llegue el tiempo de Apocalipsis 6.6: Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día; pero no afectes el precio del aceite y del vino”.


HEGEL, MARX, ENGELS, EL MANIFIESTO COMUNISTA Y APOCALIPSIS 6.6 - BY FABIAN MASSA.
MANIFIESTO COMUNISTA, EL AMO Y EL ESCLAVO, HEGEL, MARX, ENGELS,


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[3] Piojo Resucitado, en Argentina dícese del pobre que repentinamente se hace rico. Un “Nuevo Rico”.

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