KARL BARTH - "BOSQUEJO DE DOGMÁTICA". BY FABIAN MASSA.


KARL BARTH "BOSQUEJO DE DOGMÁTICA"
Capítulos XIV a XVIII, (57 a 76). Apuntes de Teología Contemporánea. 

EL MISTERIO Y EL MILAGRO DE NAVIDAD. 

Barth resume la vida de Cristo en la secuencia:”Concebido, nacido, padeció, crucificado, sepultado, descendido, resucitado, sentado a la diestra de Dios, de donde ha de venir” En resumen, una vida humana, centrada en la palabra “padeció” con una promesa escatológica de volver por los suyos y a juzgar al Mundo. La verdad de la concepción de Jesucristo por el E. S. y de su nacimiento de la Virgen María es, la indicación de la verdadera encarnación del Dios verdadero, realizada en la presentación histórica de Jesucristo. Se trata de de una concepción y un nacimiento determinados, anticipados por la profecía y cumplidos en la historia, con un Jesucristo hombre que tiene su origen en Dios, ya que es Dios mismo encarnado. En todo el discurso de Barth se puede se puede ver su teología supeditada a la revelación que Dios mismo da en los Evangelios. 

El sujeto de la historia de Jesucristo es Dios mismo, sin dejar de ser cierto que el hombre Jesucristo viva y sufra y actúe…en la vida de Jesucristo la iniciativa es humana, y dicha iniciativa humana se basa en que Dios ha tomado la iniciativa en Cristo y por medio de Cristo. (Juan 14.6-11). Dios encarnado en Jesucristo interviene en la Historia, creando una bisagra en el Tiempo, marcando un “antes y un después”, de lo cual es un reflejo nuestro calendario occidental. Jesucristo es Dios hecho hombre al haber nacido de una mujer:”Dios se da a sí mismo (esto significa "nacido de María virgen") un origen terrenal, humano. Jesucristo no es "solamente" Dios verdadero, pues esto no sería una verdadera encarnación; tampoco es un ser intermedio, sino que es hombre como nosotros, enteramente hombre”. 

Barth cita el Concilio de Calcedonia (451 d.C.) que defendió esta postura (Jesucristo Dios y Hombre) tanto contra la unificación monofisita del docetismo (que niega la humanidad de Jesús) como de la separación nestoriana entre Dios y hombre, que supone la divinidad de Cristo separada de su humanidad, misma postura que los ebionitas y arríanos, para quienes Cristo no era más que una criatura superior. 

El nacimiento de Jesús tiene un aporte de Dios que encarna en el seno de una virgen que aporta su obediencia: “la criatura humana que únicamente puede ponerse enfrente de Dios, diciendo: "He aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra". ¡Y ésta es la intervención del hombre en el suceso, ésta y sólo ésta! ¡No hagamos de esa "existencia de sierva" que corresponde al hombre un nuevo mérito ni pretendamos atribuir otra vez a la criatura una potencia!” Barth limita teológicamente el papel de María al que le da la Escritura, ni más, ni menos. 

PADECIÓ. La vida de Jesucristo no es triunfo, sino humillación, no es éxito, sino, fracaso; no es gozo, sino sufrimiento. Precisamente por eso pone esa vida de manifiesto la rebelión humana contra Dios y su consecuencia necesaria: la ira de Dios. Pero también pone esa vida de manifiesto la misericordia con que Dios ha hecho suyo lo que era del hombre, esto es, su humillación, su fracaso y su sufrimiento, a fin de que dejara de ser para siempre cosa del hombre. Barth critica de Calvino el hecho de no considerar la vida de Jesús antes de su ministerio Público. Sin embargo en el Catecismo de Heidelberg, Oleviano y Ursino, discípulos de Calvino, afirman que “Jesús durante toda su vida, y especialmente al final de ella, padeció en cuerpo y alma la ira de Dios contra el pecado de la humanidad entera"… 
El que Cristo fuera muerto y resucitara es, sin duda, una reducción de toda la vida de Jesús, pero ha de verse en ello, justamente, también su desarrollo. La vida entera de Jesús está puesta bajo la palabra "padeció...". Se esperaba una vida brillante para el Hijo de Dios en ese tiempo (y es también los que predican hoy los evangelistas de “La Prosperidad” un “Jesús alto, rubio, de ojos azules, rico, famoso y exitoso”) Pero la profecía anunciaba un “Varón de dolores, experimentado en quebrantos” con una vida de padecimiento (Is.53.1-12). En cuanto a su camino, ¡es claramente un camino de fracasos! Lo mismo que observó Dietrich Bonhoeffer:”Cristo vivió en medio de sus enemigos, lo abandonaron los discípulos y murió solo en la Cruz, rodeado de malhechores y blasfemos…”. 

Barth explica que el verdadero padecimiento, fue el de Jesús en todo el proceso de la Cruz, comparado con esto, pregunta:” ¡Qué son nuestros suspiros y qué todo cuanto el hombre pretende saber acerca de su necedad y su pecado y sobre la perdición del mundo[1]!...El, él ha padecido; el Dios verdadero y hombre verdadero. Todo hablar independiente, es decir, independiente de Cristo, tratándose de esta cuestión, resultará necesariamente pobre e imperfecto. 

Sabemos ya que ni el dolor ni la maldad nos alcanzan en toda su verdadera realidad, y por eso podemos sustraernos repetidamente al conocimiento de nuestra culpa y nuestro pecado. Para saber que es el verdadero sufrimiento, debemos mirar como Él padeció. 

Y si nos hacemos deudores —culpables— de los hombres… Porque todo hombre al cual hayamos ofendido, y atormentado es uno de aquéllos a quienes Jesucristo llamó hermanos suyos. Una manera muy gráfica de explicar que no hay amor a Dios sin amar al prójimo. En el Catecismo de Heidelberg, “padeció” significa: Jesús soportó durante toda su vida la ira de Dios. (Dios hizo pecado a aquel que no tenía pecado: un rebelde, y para sufrir el padecimiento de tal). ¡Dios quiso ser la culpa total y la expiación total! Esto es lo que Dios ha hecho en Jesucristo. 

BAJO PONCIO PILATOS. "¡Una canción fea, qué asco; una canción política!" Goethe. Padeció bajo Poncio Pilatos!" Un personaje político que representaba los intereses del Imperio (el Mundo) en Palestina. Pilatos sabía que Jesús era inocente, pero prevaleció “lo políticamente correcto” a la Justicia. 

CRUCIFICADO, MUERTO, SEPULTADO, DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS. La Iglesia de Occidente muestra decidida inclinación por la theologia crucis, es decir, por hacer resaltar y por subrayar que Cristo fue entregado a causa de nuestras transgresiones. La Iglesia Oriental, en cambio, acentúa más el ¡Resucitó para justificación nuestra!; con esto se inclina esta Iglesia más hacia la tipología gloriae. Hay que darle a cada uno de estos aspectos el peso que merece, ya que no podría haber Gloria de Resurrección sin la Pasión de la Cruz. La antigua Teología describía este centro de la Cristología bajo los dos conceptos principales: exinanitio y exaltatio de Cristo. Lo significativo de la humillación es que fue la de Dios mismo por nuestros pecados. 

"Crucificado, muerto, sepultado..." con respecto a Cristo, hemos de entenderlo ahora como los efectos del juicio divino ejecutado en el hombre y como expresión de aquello que se cumple de hecho en el hombre.  El misterio de Resurrección no consiste en que Dios sea glorificado, sino que tiene lugar una glorificación del hombre y que éste sea elevado hasta la diestra de Dios y pueda triunfar sobre el pecado, la muerte y el diablo… La reconciliación del hombre con Dios sucede cuando Dios se pone en lugar del hombre y éste es colocado en lugar de Dios, realizándose todo ello pura y absolutamente como un acto de la gracia. Precisamente este milagro incomprensible es nuestra reconciliación. La cruz no es el símbolo de la limitación de la existencia humana o del dolor humano…sino del Amor Inconmensurable de Dios. 

Infierno: Estar el hombre separado de Dios significa hallarse en el lugar de los tormentos. "Lloro y crujir de dientes": Nuestra imaginación no alcanza hasta esta realidad, hasta ese ser sin Dios. El ateo ignora lo que es estar sin Dios. Todo padecer, toda tentación, incluso nuestra muerte, son solamente la sombra del juicio Divino que Dios ha cumplido ya en favor nuestro. Lo que, en verdad, habría de habernos tocado a nosotros ha sido apartado y alejado de nosotros en la muerte de Cristo. Así lo expresa la palabra de Cristo en la cruz, cuando exclama: "¡Consumado está!".



Karl Barth, “Bosquejo de Dogmática”. BY FABIAN MASSA.
Apuntes de Teología Contemporánea. "BOSQUEJO DE DOGMATICA" KARL BARTH



[1] ¿De qué se lamenta el hombre? Laméntese el hombre de su pecado. Lamentaciones  3.39


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